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Trascendentalismo en la empresa del siglo XXI

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El propósito de la vida no es la felicidad”, sino lograr “que esa vida marque una diferencia por haber vivido y haber vivido bien”, escribió Ralph Waldo Emerson.

El trascendentalismo de Emerson fue inspiración para el libro Desobediencia Civil, de Henry David Thoreau, y ambos han sido mi referente en los últimos mil 470 días que he transitado un proceso de capacitación en Multimedios llamado Líderes con Propósito.

Ha sido emocionante regresar a estos representantes del trascendentalismo estadunidense desde un lente de construcción de liderazgos.

Es complejo visualizar líderes que hagan espejo de Thoreau, quien pisó la cárcel por negarse a pagar impuestos que financiaban guerras y la esclavitud, pero debería inspirarlos a cuestionar el status quo. Tampoco es seductor pensar que no es necesaria la sociedad o las reglas, como planteó Emerson, pues basta con aislarse en la naturaleza y confiar en el espíritu interno. No obstante, sus ideas sobre la individualidad y la autenticidad pueden beneficiar al mundo corporativo.

En medio de incertidumbre, transformación digital, IA y competencia global, releer a Emerson y Thoreau me llevó a considerar que un liderazgo con un tinte de desobediencia funcionaría. Investigando más encontré a Bob McGannon, quien explica que algunos líderes deben tener la capacidad de desobedecer las reglas, con inteligencia, cuando ponen en riesgo los resultados. En su libro Intelligent Disobedience: The difference between Good and Great Leaders, apunta que un líder con desobediencia inteligente debe, sobre todo, guiarse con integridad.

Siempre he pensado que en el mundo corporativo hay que retar el statu quo, y mi lectura de McGannon es que puede ser oportuno cuestionar la norma en aras de los resultados. Romper las reglas porque sí es una actitud adolescente; la desobediencia inteligente es saber cuándo y cómo cuestionar, así como conseguir la flexibilidad de los procesos y —con integridad— lograr resultados superiores o de mayor bienestar.

Ese liderazgo con tinte de desobediencia es cuestionar con constancia, pensar de forma crítica y alinearse con el propósito individual.

Me quedo con la invitación a la resistencia pacífica y pública, y la rendición de cuentas de Thoreau; el contrapeso humano y el propósito de Emerson, y la integridad que se requiere para la desobediencia inteligente de McGannon. Qué ganas de coincidir con esos liderazgos en las empresas.


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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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