Agotamiento es el estado físico y mental que inunda los espacios laborales, y es que seis de cada 10 trabajadores en el mundo presentan síntomas de fatiga laboral.
Parte del problema es, como me dijo Guy Winch, que “el límite psicológico entre el trabajo y el hogar se borró y nuestra casa es una segunda oficina”.
Guy es psicólogo clínico y tiene más de 30 años estudiando la salud emocional. Entrevistarlo después de leer su libro No todo es urgente: Cómo liberarte cuando el trabajo se apodera de tu vida, fue revelador porque esa falta de límites y la mitigación del agotamiento está en nuestras manos. No todo es culpa del empleador, y el libro presenta sencillas prácticas para restablecer esa barrera entre lo profesional y lo personal.
“El estrés laboral se ha escapado de la oficina y nos sigue a casa, de hecho, lo estamos trayendo a casa”, me aseguró Guy.
La tecnología hace muy sencillo enviar y recibir información laboral a cualquier hora del día, la noche o la madrugada. Pero quien siente la necesidad de responder correos electrónicos o mensajes de WhatsApp y no darse espacio para desconectarse son las personas. Olvidamos que “nuestra jornada laboral sólo termina cuando dejamos de pensar en el trabajo”, como escribe Guy en su libro.
Confieso que tuve que leer esa frase varias veces y lo invito, querido lector y querida lectora, a hacerlo también: el trabajo sólo acaba cuando dejamos de pensar en él.
Cuando estamos en la competencia de natación de un hijo respondiendo correos, o vamos al médico y solo pensamos en los pendientes, estamos cruzando esas barreras psicológicas entre el trabajo y la vida personal, y por lo tanto, no hay descanso. Sin descanso, no hay productividad y no hay éxito financiero.
No pude dejar de preguntarle a Guy sobre el estrés financiero y su impacto en la salud física y mental, y cómo está relacionado con el agotamiento laboral. Su respuesta no fue lo que esperaba: “Las personas sienten que deben ser las número uno y dicen: en cinco años necesito alcanzar esta meta financiera. Pero si tuvieran la opción de elegir y ser el número uno y alcanzar la meta, pero estar exhausto, ser miserable, divorciarse, no tener una buena relación con los hijos y una vida personal terrible. O, tal vez, no ser el número uno, sino el dos o el tres, alcanzar esa misma meta financiera en siete años, pero tener una vida personal, un mejor matrimonio, una mejor relación con los hijos y ser física y mentalmente más saludable, creo que se debería elegir esta última”, declaró Guy.
No se trata de trabajar más o ganar más dinero, sino de trabajar de forma más inteligente y de consumir o gastar de forma más eficiente. El verdadero desafío es establecer límites con claridad y proteger nuestra salud integral.