No recuerdo ofensa pública mayor de un presidente a las mujeres que la que ha cometido el mandatario López Obrador. Activistas, escritoras, investigadoras, actrices, le exigieron al Presidente romper el pacto de machismo al mantener a Félix Salgado Macedonio como candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.
La respuesta ha sido narcisista, maligna, delirante, prepotente, machista e ignorante: “Ellos tenían los periódicos, los conservadores, como manejaba Hitler su propaganda; pues igual, como dicen algunos ya chole, porque van a hacer una campaña en los medios (…) con expertos analistas pontificando, sentenciando, juzgando”.
¿A quién defiende el Presidente? A un hombre acusado de abusar y violar al menos a seis mujeres, a un bravucón ebrio que cuando era diputado se lio a golpes con la policía; a un hombre que estrelló su motocicleta a gran velocidad, símbolo de fuerza y machismo; a un hombre que le compuso una cumbia al líder para obtener sus favores; a un hombre que cuando fue alcalde de Acapulco se retrataba con mujeres en bikini en la playa; a un hombre que utilizó recursos públicos para figurar como el héroe de la película Guerrero. El Presidente defiende a la escoria y él mismo pone a la luz pública una masculinidad oscura y un impulso religioso como escudo para cubrir su cólera.
Debo decir que no me sorprende, el autoritarismo se caracteriza entre otras cosas por inventar una realidad e imponerla de forma tiránica: “si nosotros padecimos esto, durante años, ataques tras ataques. Entonces cómo no voy a estar desconfiado o actuar de manera precavida (…) las mujeres tienen su derecho, como también tiene su derecho el pueblo de Guerrero, los que apoyan a Félix, son derechos de todos a la libertad”. ¿Libertad para violar, abusar, robar, mentir?
El Presidente debería disculparse con las mujeres; de paso, enviar un mensaje: corregir no es perder una contienda política; corregir es pensar en nuestros actos y repasarlos para aprender de ellos. Nuestros actos son un espejo de nosotros mismos y una definición de nuestra vida pública.
Puedo asegurar que el Presidente no se disculpará, su personalidad se lo impide, un Yo maltratado nunca se disculpa. Así las cosas, hay una alta probabilidad de que Félix Salgado llegue a ser gobernador de Guerrero cuando su lugar debería estar en un juicio por violación. Una vergüenza.
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