Política

Perder peso

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Muchas de las cosas que sé de la vida las aprendí en las mudanzas, por eso escribí Todo lo de cristal. También es verdad que otras cosas que aprendí se las debo a la vida química. Soy un convencido de que un buen psiquiatra puede arreglar lo que parece irreparable. Se llaman ansiolíticos, tranquilizantes, una medicina que reduce la cruenta guerra interior y devuelve cierta paz, un fármaco depresor del sistema nervioso central utilizado para disminuir o eliminar los síntomas de ansiedad.

Yo empecé hace años con Tafil y un antidepresivo, no sé si era Citalopram. El primero me ayudó a dormir seis horas seguidas sin sobresaltos y juicios sumarios de oscuros recuerdos.

Cuando el gobierno de López Obrador logró el más grande desabasto de medicinas que se recuerde, tuve que tomar un sucedáneo, pero esa es otra historia. Cada cosa un problema, decía José Emilio Pacheco en las comidas.

No creo en los productos milagro, pero se oye aquí y allá la palabra de un medicamento: Ozempic, una pasta compuesta para diabéticos que sirve también para perder peso. La usan ahora los obesos, pero también quienes quieren perder solo algunos kilos de más, pues aumenta la saciedad y retrasa el vaciado gástrico. Se puede inyectar o tomar en pastillas, la sustancia se llama semaglutida.

Iba a empezar esta breve nota con esta vacilada famosa y sonsa: el que haya perdido cinco kilos que venga por ellos a mi casa, yo los tengo. Qué guerra más cruenta la del sobrepeso. Toma Ozempic, me dijeron amigos descarriados. Es para diabéticos y obesos mórbidos, respondí. No sabes nada, me ofendieron, todos y todas ellas la toman, es lo de hoy, te quita cinco o seis kilos rápido y a darle a la matraca: dos tallas abajo, saco nuevo, el pantalón bien planchado, la camisa ya no se reinventa, ¡uta! te vuelves un avión Embrair. De momento soñé y me vi, con los ojos llenos de lágrimas, delgado, listo para todo.

Y aquí estoy deshojando la margarita: semaglutida o no semaglutida. Me puse a investigar. Ahora cualquiera que entra a internet dice que investiga. Ciertamente la semaglutida se usa para perder peso, pero podría tener algunos efectos adversos: problemas gastrointestinales, náusea, vómito, diarrea, y algunos más graves: pancreatitis, cambios en la vista, problemas de vesícula biliar.

Sudé frío. Mira qué delgado está, pero casi perdió la vista, por eso los lentes oscuros; lástima, se veía muy bien, pero está hospitalizado.

También he aprendido que nada es fácil ni rápido, más bien todo es difícil y lento. 


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Rafael Pérez Gay
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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