Cultura

Corazón tan blanco

Por una afortunada circunstancia, que debo a una joven lectora, conocí esta novela de Javier Marías, “Corazón tan blanco”, publicada en 1992 y que hoy, a la distancia, se erige como una novela mayor de este gran escritor español. Y no lo digo yo: desde su publicación, la novela ha vendido más de 2.3 millones de ejemplares en todo el mundo, traducida a 37 idiomas, y contando. Porque hay que leer esta novela, vigente y exquisita, escrita cuando el autor tenía 40 años, es decir, en la plenitud de su genio creador

La trama es sencilla: un secreto familiar, guardado durante 40 años, se revela en la generación más joven, personificada en el hijo que tiene apenas un año de casado, quien enfrenta toda serie de dudas acerca del matrimonio y el rumbo que éste debe tomar, pues casarse es de esa clase de decisiones que genera dudas a los ojos de un inexperto, quien tardó muchos años en tomarla.

Y esa suspicacia no sería anormal si no estuviera precedida por hechos que ocurrieron antes incluso de que los padres del protagonista se unieran, pues el padre se hubo casado antes con la hermana de su madre, quien se suicidó sin motivo aparente. Aparente, sí. Pero ¿qué suicidio no tiene causas? En la revelación de las causas reside toda la profundidad de la trama de esta novela, verdadero viaje al interior del personaje central, en quien vemos reflejada no solo una preocupación sobre su propio destino, sino incluso un conflicto respecto de su propia identidad, al descubrir que la verdad de los hechos acontecidos antes lo marca aun sin que él lo sepa.

Secretos y mentiras. Aún recuerdo el título de la extraordinaria película (1996) de Mike Leigh, que borda también sobre lo no dicho en la familia, y de cómo callar se vuelve cada vez más una carga y un conflicto insuperables. Javier Marías lo anticipa con esta trama que no llega a romper lazos familiares, pero nos deja ver que la solidez de esos lazos está en riesgo cada tanto que la verdad tiene que hacerse presente para seguir avanzando en el tiempo; y lo hace de una manera proverbial: sus frases largas y elegantes, sus personajes perfectamente verosímiles, las dudas y preguntas que se hacen, nos dejan ver a un maestro de la narrativa contemporánea, a quien debemos seguir leyendo.

“Corazón tan blanco” es un título que proviene de un diálogo de “Macbeth”, de William Shakespeare: “Mis manos son de tu color; pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco”; una cita clave para entender mejor esta novela. Qué grato fue descubrir esta magnífica obra, ampliamente recomendable.

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Porfirio Hernández
  • Porfirio Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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