Política

El Mundial estaba aquí

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El Mundial corre y Puebla enfrenta una pregunta turística más precisa que la de la sede: por qué una ciudad con memoria mundialista, fervor futbolero y Centro Histórico Patrimonio de la Humanidad no colocó su propio relato en el centro.

La respuesta no está en el fútbol. Está en el turismo. Cuando un destino no recibe partidos oficiales, necesita mayor claridad, no resignación. Debe reconocer qué tiene, qué puede contar y qué experiencia puede ofrecer.

Puebla tenía materia prima. El Cuauhtémoc recibió partidos de las Copas Mundiales de 1970 y 1986. De esas épocas recuerdo casas abiertas, radios encendidos y familias frente a la televisión. La ciudad sintió el mundo cerca.

Por eso la pregunta pesa más: si la historia estaba aquí, ¿por qué mirar primero hacia fuera? ¿Por qué no admirar y disfrutar de esta ciudad patrimonio desde su propia memoria deportiva, gastronómica y urbana?

No se trata de negar las rutas regionales. Un destino fuerte conversa con su entorno. El problema aparece cuando la ciudad que posee el relato principal no lo trabaja ni lo convierte en motivo de estancia.

Una pantalla pública cumple una función social valiosa. Abre la fiesta a quien no puede pagar un boleto. Pero una pantalla no sustituye una ruta urbana, una cena temática, una noche de hotel ni una medición seria del gasto local.

Ahí aparece el aficionado de a pie. Camina bajo el sol, busca un lugar, carga su emoción y presta su voz a una fiesta que no siempre lo incluye. No es escenografía ni prueba de éxito. Es la evidencia de que la pasión existe, pero el turismo no siempre sabe convertirla en una experiencia digna, en un servicio claro y en un valor local.

Puebla pudo proponer otra lectura: Mundial en una ciudad patrimonio. Fútbol con memoria. Cocina poblana antes o después del partido. Centro histórico con relato. Cuauhtémoc como archivo vivo. Comercios unidos por una misma idea.

La lección rebasa al Mundial. Vendrán ferias, conciertos, congresos y otros eventos. Puebla no siempre será el escenario principal. Pero, cuando la historia esté en casa, no puede mandar al visitante a buscarla fuera.

El partido ya empezó. Puebla no perdió por no ser sede; dejó pasar parte del Mundial al no convertir su propia historia en una experiencia turística. Una ciudad puede quedarse sin cancha, pero no debería quedarse sin estrategia.


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Patricia Domínguez Silva
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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