Política

Nuestras tareas en el comercio con Estados Unidos

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La integración económica de México con Estados Unidos, fortalecida por el T-MEC, mantiene una trayectoria ascendente. El peso de nuestras exportaciones no petroleras hacia el mercado estadounidense ha pasado del 17% al 25% del PIB en los últimos años. De forma paralela, las importaciones provenientes de ese país se incrementaron del 14% al 18% del PIB. Estás cifras representan empleo, inversión, y dinamismo de la economía mexicana.

Por ello, el resurgimiento del proteccionismo estadounidense se ha convertido en el principal reto para la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. No es para menos: el 85% de nuestras exportaciones tiene como destino Estados Unidos y el 50% de la Inversión Extranjera Directa que recibimos proviene de allá. Además, de acuerdo con estimaciones presentadas por Marcelo Ebrard, México ha desarrollado una ventaja competitiva frente al resto del mundo en 63 de 67 sectores estratégicos.

La clave de la estrategia de negociación encabezada por Sheinbaum y Ebrard parte de un profundo análisis sectorial. Este diagnóstico demuestra con claridad a las autoridades estadounidenses en qué sectores sus propias empresas ganan productividad y competitividad gracias a la integración con las cadenas productivas mexicanas. De este modo, los principales aliados de México son las propias firmas estadounidenses, que se verían seriamente perjudicadas ante un incremento arancelario en insumos clave.

Sin embargo, la disputa por la hegemonía comercial entre Estados Unidos y China ha generado daños colaterales. Washington ha endurecido las reglas de origen, frenando el libre comercio de productos hechos en México que incorporan insumos o contenidos de origen chino.

Es justo reconocer el mérito de la presidenta y del secretario de Economía en mantener la principal fortaleza de México en el comercio internacional: la ventaja comparativa de contar con los aranceles más bajos hacia el mercado estadounidense, donde el 85% de nuestros productos ingresa libre de impuestos.

No obstante, esta cobertura solía ser del 95%. Recuperar el 10% perdido exige que la administración federal fije la mirada en el mercado interno para incentivar la producción nacional de componentes que sustituyan las importaciones chinas. Destacan, en particular, los microchips, pantallas de cristal líquido, módulos de conectividad, autopartes, así como resinas y plásticos especializados.

Este es el nuevo gran reto de sustitución de importaciones que enfrenta el secretario Ebrard: volver los ojos al mercado nacional y detonar, con visión e impulso decidido, la innovación de la industria local.


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Patricia Armendáriz
  • Patricia Armendáriz
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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