Durante meses, las calles del sur de Torreón se convirtieron en el lugar donde Carlos Omar Martínez Niño, de 45 años, tuvo que enfrentar sus días.
Entre las dificultades para desplazarse, la incertidumbre de no tener un hogar y el alcohol como una forma de sobrellevar su realidad, su vida transcurrió lejos de las condiciones que alguna vez pudo imaginar. Hoy, después de recibir apoyo para ingresar a una clínica de rehabilitación, busca dejar atrás esa etapa.
El accidente
Su historia está marcada por un accidente que cambió su vida. En un intento por brincar de un tren, cayó hacia el interior de las vías y sufrió lesiones que le provocaron la pérdida de ambas piernas y un brazo. Desde entonces, las dificultades físicas se sumaron a los obstáculos cotidianos para encontrar un lugar seguro donde vivir y conseguir alimento.
“Me pasó un accidente una vez, iba a brincar el tren y me caí de repente. Ya no me pude agarrar bien y caí para adentro; me cortó las dos piernas y el brazo”, relató Carlos Omar al recordar el hecho que marcó un antes y un después en su vida.
Sin precisar con exactitud cuánto tiempo permaneció en situación de calle, recuerda que durante esa etapa dependía de la ayuda de otras personas para cubrir necesidades básicas. Bañarse, comer y encontrar un sitio donde permanecer eran parte de una rutina condicionada por su situación física y económica.
“Me bañan y de lo que no usaba ya eran en la calle. En verdad, pues me comía un plato de comida, algo así”, contó al describir las condiciones en las que vivía.
A las dificultades se sumó el consumo de alcohol. Carlos Omar reconoce que recurría a la bebida cuando se sentía mal, especialmente en los momentos en que la soledad y la falta de un lugar donde resguardarse hacían más complicada su realidad.
“Sí tomaba, porque a veces, en verdad, se quedaba uno en la calle y todo eso”.
La ayuda que abrió otra puerta
En medio de ese panorama, la intervención de las autoridades municipales permitió que Carlos Omar accediera a una alternativa de atención. A través del programa Nuevas Oportunidades para la Rehabilitación, de la Unidad de Prevención Social de la Violencia, la Policía Municipal de Torreón atendió el reporte y facilitó su traslado a la clínica de rehabilitación NADINE.
El apoyo le permitió acceder a un espacio para atender sus problemas de alcoholismo y comenzar un proceso encaminado a recuperar estabilidad y mejorar sus condiciones de vida.
Ahora, al hablar de su presente, Carlos Omar reconoce que comienza a sentirse mejor. Asegura que ha dejado atrás el consumo de alcohol y otras sustancias, mientras intenta concentrarse en la posibilidad de construir una etapa distinta.
Su testimonio también deja ver el peso emocional de los años que pasó en la calle. Recordar cómo vivía y preguntarse qué podía hacer para salir de esa situación formaban parte de sus pensamientos, en un periodo en el que, según cuenta, encontró en su fe una forma de mantener la esperanza.
“Me encomendaba a Dios, porque en verdad era el único que me podría ayudar”.
Una oportunidad para empezar de nuevo
Su ingreso a la clínica representa un paso dentro de un proceso que requiere continuidad y acompañamiento. Aunque el camino para recuperar estabilidad puede ser largo, recibir atención abre la posibilidad de enfrentar las adicciones con apoyo profesional y mejores condiciones.
El Ayuntamiento de Torreón tiene el programa Nuevas Oportunidades para la Rehabilitación, mediante el cual busca facilitar el acceso a servicios para personas que enfrentan problemas de adicciones y orientar a sus familias sobre las opciones disponibles.
Para quienes tienen un familiar que necesita ayuda, la recomendación municipal es acercarse a la Unidad de Prevención Social de la Violencia para conocer los mecanismos de atención.
A sus 45 años, Carlos Omar comienza a escribir una nueva página de su historia. Después de vivir entre las limitaciones físicas, la falta de un hogar y el consumo de alcohol, hoy tiene una alternativa para buscar una vida diferente.
Su testimonio no borra los años difíciles ni garantiza que todo será sencillo a partir de ahora, pero recuerda que detrás de cada persona que vive en la calle hay una historia que merece ser escuchada y una oportunidad de recuperación que puede comenzar con un primer paso: pedir ayuda.
e&d