Política

¿Por qué 'Alito' sigue impune?

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00
Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

M+ Alito Moreno, presidente nacional del PRI, es uno de los políticos más desprestigiados de México. A lo largo de su carrera ha sido acusado de peculado, enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, defraudación fiscal, tráfico de influencias y uso indebido de atribuciones en investigaciones periodísticas, filtraciones y carpetas de investigación. Otros señalamientos lo apuntan por financiamiento electoral irregular y hasta por presionar a empresarios y periodistas.

No son pocas las veces en que fiscalías e instituciones anticorrupción han intentado ponerlo contra las cuerdas. Ni una ha funcionado.

Aun así, Alito suele actuar con desparpajo, llegar a los golpes en sus debates legislativos y acudir a televisoras de Estados Unidos a acusar a la Presidenta de pactar con el crimen organizado e imponer una “narcodictadura terrorista y comunista”.

Alito es también cliente frecuente de organismos internacionales. Con extraordinario cinismo ha denunciado al gobierno de México y las autoridades electorales ante la ONU, la Unión Interparlamentaria en Ginebra, la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y hasta el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Lo extraño es que Morena no le ponga un alto. Una y otra vez las acusaciones en su contra se han caído por motivos procedimentales, determinaciones de no ejercicio de la acción penal o puro y llano tortuguismo. De hecho, hay un intento de desafuero archivado desde hace años que supuestamente se reactivaría este periodo de sesiones, pero no ha sucedido.

Me parece que, de fondo, la explicación no puede ser otra más que Morena no quiere hacerlo porque ve en Alito a un adversario perfecto. Un corrupto, descarado y cínico que le recuerda todos los días al electorado las razones por las que no debe volver a votar por el PRI.

Más aún, Alito ha sido un extraordinario saboteador de su propio partido. Su llegada a la presidencia alienó a una buena parte del priismo tradicional y alejó a cuadros altamente capaces del partido. Alito no solo ha perdido 10 gubernaturas, todas a manos de Morena o sus aliados, sino que ha llevado al partido a su menor nivel de simpatías. Según la última encuesta de El Financiero, el PRI espera tener solo el 6% del voto en 2027.

Hay quien, viendo lo anterior, ha llegado a argumentar que existe un pacto entre el PRI y Morena. Esa visión, sin embargo, me parece demasiado simplista y hasta conspiradora.

Más que un pacto, el cual sería enormemente difícil de mantener y sobre el cual no existe evidencia alguna, lo que realmente existe es un extraño equilibrio político en donde Alito continúa impune porque Morena percibe que se beneficia de que un personaje tan perverso sea la cara de la oposición.

La pregunta es hasta cuándo Morena continuará creyendo que este cálculo le beneficia. Las acusaciones públicas de Alito hacia la Presidenta son cada vez más virulentas y groseras, y su cantaleta de la narcodictadura ha comenzado a calar cada vez más en el electorado.

Por ahora, no queda más que observar que existe una enorme ironía en que el mejor escudo de Alito ha resultado ser el más inesperado: el haberse convertido en un enemigo que Morena no desea perder.

Google news logo
Síguenos en
Viri Ríos
  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.