Política

El sector informal y el crecimiento económico

Nuestra economía está dividido en dos segmentos: el mayoritario, que es el informal, que ocupa el 54-57 por ciento de la fuerza de trabajo ocupada, A este lo define Inegi como sector informal: Unidades económicas constituidas por micronegocios (empresas no constituidas en sociedad, propiedad de los hogares) que no cuentan con los registros legales básicos para operar. Esto incluye: ausencia de registro fiscal, ausencia de seguridad social para los trabajadores y falta de prácticas contables convencionales que separen el patrimonio y los flujos del negocio de los del hogar. El restante lo constituye el sector formal.

La diferenciación entre ambos sectores radica principalmente en que, mientras el sector informal aporta nada más un 25% del PIB, ocupa un promedio histórico del 55 por ciento de la población ocupada. Esto es, existe una diferenciación muy importante en la productividad laboral y total entre ambos sectores.

En efecto, la productividad laboral en el sector formal es entre 3 y 4 veces mayor que en el informal (dependiendo del año exacto). Esta brecha es estructural y persistente: las unidades informales son mayoritariamente microempresas o autoempleo con poca capitalización, baja tecnología, menor escala y menor acceso a crédito y mercados formales. Estudios (incluyendo análisis de TFP - Productividad Total de los Factores) confirman que la informalidad explica una parte importante de la baja productividad agregada de México.

Una adecuada productividad es positiva para el país porque determina la rentabilidad real de invertir, no solo el costo inicial. Inversionistas globales buscan lugares donde su capital rinda más a largo plazo, con menor riesgo operativo y mayor potencial de escalabilidad. Sin mejoras en productividad, México compite principalmente por costos bajos (ventaja que se erosiona con el tiempo); con alta productividad, compite por eficiencia y calidad, atrayendo inversiones más transformadoras.

Muchos consideran que la formalización del sector informal es la varita mágica para mejorar la productividad. Otro argumento indica que la informalidad genera una asignación ineficiente de capital y trabajo: recursos (mano de obra y capital) se quedan “atrapados” en unidades de baja productividad en lugar de fluir hacia las más eficientes (generalmente formales, más grandes y expuestas a competencia). Estudios estiman que reasignar un peso de recursos del informal al formal podría aumentar la productividad agregada en 28-50%.

Yo no estoy de acuerdo con estas aseveraciones; es mas, una formalización forzada, o incentivos para que los recursos fluyan a empresas mas grandes generaría altos niveles de desempleo.

Yo considero más bien que el acceso al crédito permitirá a los micronegocios crecer, mejorar su productividad, y entonces formalizarse.

Pero, antes que eso, la capacitación a los microempresarios en el manejo de sus empresas es una condición necesaria, porque así valuarán más el por qué es conveniente para ellos y ellas constituir una empresa separada de su patrimonio familiar, tendrán más información para tomar decisiones crediticias, y se volverán más factibles de ser sujetos de crédito, de crecer, y ser más productivos.


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Patricia Armendáriz
  • Patricia Armendáriz
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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