Política

Hacia una ley de inteligencia artificial soberana e inclusiva

La humanidad atraviesa la transformación tecnológica más acelerada de su historia. La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una herramienta de automatización sectorial para convertirse en el nuevo motor de la geopolítica, la economía y la estructura social global. Para México, esto representa un dilema civilizatorio: o asumimos el control estratégico del desarrollo tecnológico propio, o aceptamos una nueva forma de subordinación y colonización digital.

En el Poder Legislativo se han dado pasos valiosos al intentar regular esta materia. Sin embargo, el esfuerzo actual en el Senado ofrece áreas de oportunidad complementarias. El enfoque del Senado se basa primordialmente en el modelo de la Unión Europea (*Artificial Intelligence Act*). La visión europea es eminentemente restrictiva, punitiva y burocrática; está diseñada para un bloque económico maduro que busca contener riesgos, pero que carece de gigantes tecnológicos locales. Importar ese modelo a México, una economía en desarrollo con profundas brechas sociales pero con un potencial humano masivo, significaría asfixiar la innovación nacional antes de que logre nacer.

México no necesita una ley que solo persiga y sancione el uso de la IA. El Estado mexicano requiere un marco jurídico que ponga las reglas para mitigar riesgos, pero que al mismo tiempo fomente, financie y democratice la tecnología. La soberanía en el siglo XXI no se defiende solo en las fronteras geográficas; se defiende en los centros de datos, en la propiedad de los algoritmos y en la salvaguarda de la información de su población. Por ello, desde la Cámara de Diputados, estamos complementando la iniciativa senatorial con una propuesta revolucionaria: la Ley de Inteligencia Artificial Soberana y Fomento Tecnológico.

Esta propuesta rompe con el molde europeo a través de una arquitectura institucional fríamente calculada para blindar la economía, proteger a la población y potenciar el talento nacional frente al monopolio de las grandes empresas tecnológicas extranjeras. El proyecto se articula en torno a cuatro grandes pilares estratégicos.

1. El Injerto de Soberanía e Infraestructura Digital

El primer pilar establece que los datos públicos, financieros y de vivienda de los mexicanos sean procesados y resguardados en nubes soberanas dentro del territorio nacional. Actualmente, la gran mayoría de nuestra información se almacena en servidores fuera del país (como Virginia o California). Si mañana un gobierno extranjero decide bloquear el acceso a esas nubes por tensiones comerciales o geopolíticas, México se paralizaría. Al obligar el resguardo local, garantizamos jurisdicción real sobre la privacidad y protegemos los activos sensibles del Estado y las familias de cualquier injerencia externa.

Para hacerlo viable, la ley plantea la creación del Fideicomiso Nacional de Cómputo Soberano, encargado de subsidiar el poder de cómputo (unidades de procesamiento gráfico o GPUs) para nuestras startups y universidades. El verdadero costo de la IA no es programar, sino la capacidad de procesamiento de datos. Una empresa emergente mexicana o una universidad pública no tienen los millones de dólares necesarios para rentar esta infraestructura en el extranjero. El Fideicomiso democratiza este "combustible tecnológico" para que el talento local compita sin morir en el intento.

A la par, se propone un crédito fiscal del 30% en el Impuesto Sobre la Renta (ISR) para quienes inviertan en centros de datos locales. Atraer esta infraestructura requiere certidumbre e incentivos económicos agresivos; este estímulo convertirá a México en el destino más atractivo de la región para el nearshoring digital, detonando empleos de alta especialización. Finalmente, este pilar otorga exenciones regulatorias totales a la investigación y desarrollo de código abierto (open-source) blindando a los jóvenes desarrolladores independientes de la asfixia burocrática y permitiendo que el ecosistema crezca orgánicamente sin miedo a multas estatales tempranas.

2. El Corazón Humano y el Motor de Inclusión

Ninguna tecnología es neutra; los algoritmos heredan los prejuicios de quienes los entrenan. Por ello, nuestra propuesta obliga a la transparencia y explicabilidad algorítmica en temas tales como las evaluaciones de crédito y la asignación de vivienda social. Los sistemas predictivos tradicionales se nutren de datos de economías formales; cuando evalúan a un comerciante o repartidor informal, lo rechazan en automático por falta de historial tradicional. La ley exigirá que las instituciones demuestren cómo toman decisiones sus sistemas, asegurando que se evalúen variables reales de nuestro contexto —como el flujo de caja y la capacidad de pago real— y prohibiendo las "cajas negras" que discriminan y perpetúan la exclusión.

Asimismo, la ley financiará el desarrollo del Modelo Fundacional de Lenguaje Mexicano. Los modelos comerciales actuales están diseñados bajo la cosmovisión anglosajona. México necesita un cerebro digital que entienda nuestra jerga, nuestra historia, nuestras normas y nuestras lenguas originarias. Dotar a este modelo de capacidades de voz en lenguas indígenas erradicará el analfabetismo digital, permitiendo que comunidades históricamente marginadas interactúen con sistemas inteligentes para acceder a educación, trámites o salud. Además, democratizará herramientas predictivas de análisis de suelos y control de plagas en la agroindustria del sur del país, cerrando de raíz la brecha económica con el norte.

3. Estimular la Demanda: Incentivos de Adopción y Certeza Jurídica

Un punto ciego común en las leyes de tecnología es legislar solo para quienes crean la IA (la oferta) olvidando a las PyMEs y profesionistas que necesitan usarla (la demanda). Para que esta ley no sea una pieza de museo, no basta con construir las fábricas de IA; tenemos que pavimentar el camino para que el tianguista, el dueño de la refaccionaria y el exportador de aguacate la usen todos los días.

Para cerrar esta pinza, la ley incorpora cuatro adiciones cruciales para el tejido empresarial:

A) Bono de Adopción Tecnológica para PyMEs: Un programa de estímulos directos (vouchers tecnológicos) deducibles de impuestos para que las micro y pequeñas empresas adopten soluciones de productividad algorítmica y automatización de inventarios.

B) Un Sandbox Regulatorio y Puerto Seguro (Safe Harbor):Un entorno de prueba controlado donde las empresas puedan experimentar con nuevos modelos durante 12 o 24 meses bajo supervisión, sin riesgo de sanciones severas mientras perfeccionan el sistema, protegiendo el patrimonio de penalizaciones por fallas imprevistas de buena fe.

C) Fondo de Transición Laboral y Reskilling. Un estímulo fiscal del 100% deducible de impuestos en capacitación para las empresas que certifiquen a su propio personal administrativo como operadores de IA en lugar de desplazarlos, transformando el miedo al desempleo en entusiasmo por la actualización tecnológica.

D) Validez Jurídica de Actos Automatizados:La actualización de los códigos mercantiles y civiles para otorgar plena certeza legal a los contratos firmados y aprobaciones de crédito ejecutadas de forma autónoma por agentes inteligentes.

4. Cirugía Profunda al Pensum Educativo Nacional

El pilar final aborda la raíz del futuro: la educación. No podemos regular la tecnología del mañana con una fuerza laboral educada en el pasado. El pensum educativo de México tiene que dejar de prohibir la Inteligencia Artificial y empezar a exigirla. La IA ya sabe programar; lo que nos falta son humanos que sepan pensar junto a ella.

La reforma educativa propuesta mandata sustituir la enseñanza de computación tradicional por materias troncales de Lógica Simbólica, Pensamiento Crítico e Ingeniería de Prompts, enseñando a los estudiantes a estructurar instrucciones precisas y a auditar las respuestas de las máquinas. Asimismo, establece el enfoque de Copiloto Obligatorio en las universidades: los alumnos ya no serán evaluados por redactar un texto mecánico, sino por su capacidad de corregir, refinar y aplicar el criterio humano sobre borradores generados por la IA.

Para acelerar la productividad laboral frente a los tiempos de las carreras tradicionales, institucionalizaremos el modelo de Micro-credenciales o Certificaciones de 12 semanas. Estos programas intensivos y especializados dotarán a jóvenes de sectores vulnerables y trabajadores en transición de habilidades de inserción inmediata en el mercado digital. Finalmente, reforzaremos el tronco común de Ética Aplicada y Humanidades, pues en un mundo automatizado, la empatía, la negociación y la responsabilidad moral son las únicas facultades que las máquinas jamás podrán replicar.

Esta propuesta no copia la parálisis prohibitiva de Europa ni el libre albedrío hiper-capitalista de Silicon Valley. Es un modelo nacionalista, de fomento y con una profunda vocación de justicia social.

Para consolidar y enriquecer esta visión, durante el mes de julio convocaremos a un ejercicio de Parlamento Abierto y mesas técnicas con figuras del sector empresarial, académico y de la administración pública, así como destacados científicos de vanguardia. No vamos a copiar el futuro de otros; vamos a legislar el futuro propio. México tiene la madurez, el talento y la oportunidad histórica de convertirse en una potencia tecnológica con rostro humano. Hacia allá vamos.


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Patricia Armendáriz
  • Patricia Armendáriz
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