Dice el tercer paso del programa de rehabilitación de los 12 pasos, que se tomó la decisión de poner todos nuestros asuntos y voluntad al cuidado de Dios como cada quien lo conciba, lo que en otras palabras indica que, una vez que hemos hecho todo lo que nos corresponde, soltamos y confiamos en que la perfección hará que todo resulte de la mejor manera posible.
En este tercer mes del año iniciamos justo con el estudio de este paso tres que, para algunos, es uno de los pilares espirituales del programa de recuperación.
“Decidimos poner nuestra vida y nuestra voluntad al cuidado de Dios como cada quien lo entienda”, es una de las frases más incluyentes del programa de recuperación creado por los Alcohólicos Anónimos ya que, sin distingo de credos o religiones, decidieron que todos podrían formar parte de los grupos y tener éxito, si tan solo decidieran tener fe en algo en lo que cada quien eligiera.
¿Por qué hablar de fe, de confianza y de soltar, en un programa de recuperación?
Porque en las historias de alcohólicos y adictos, una de las primeras pérdidas de la persona fue la de la fe, la confianza y la esperanza, en la medida que su vida se iba trasladando lentamente a las tinieblas del sufrimiento, sin que existiera algo que pudiera darles una luz de que algo pudiera ser diferente.
Además de vivir desesperanzados, la mayoría de los adictos y alcohólicos se volvieron desconfiados con el tiempo y quisieron imponer sus formas de control en todo, porque si la vida llegaba a ser diferente de cómo ellos lo pensaban, venían episodios de frustración y dolor, por lo que la mayoría se hizo a la costumbre de controlar “todo” con la creencia de que de esa forma se evitarían mayor sufrimiento.
Lo que no se dieron cuenta quienes iban desarrollando la enfermedad de la adicción es que mientras más suponían controlar todo, la sustancia o la bebida los controlaba a ellos, además de que cada tropiezo derivado de la miseria en la que sus vidas comenzaban a tornarse, les quitaba la poca fe que les quedaba.
Fue por ello que los viejos veteranos de AA acertaron al sugerir a los recién llegados que tomaran la llave que abre la puerta de la buena voluntad y se dieran la oportunidad de abrir poco a poco la del camino que los llevase a la fe y a la confianza.
En lo que al alcohol y a las drogas respecta, les dijeron, era evidente que por más esfuerzos individuales que habían hecho, nada les había resultado por lo que, si ponían en práctica la confianza en quienes iban delante de ellos y seguían el programa de recuperación, pronto se darían cuenta de que ellos también podrían hacerlo.
Y así como en lo que a su adicción respecta se dieron cuenta de que sí es posible volver a creer y a confiar, si cada uno hacía lo que le corresponde y dejaba los resultados en manos de Dios, su vida comenzaría a dar un giro espectacular.
Haz lo que te toca, suelta y confía, les dijeron a los recién llegados al compartir este tercer paso, aplícalo en todos los aspectos de tu vida con honestidad y poco a poco la paz y la armonía estarán de regreso.
Cuando se pasa por un mal momento, cuando se padece de una adicción, codependencia o de una conducta obsesiva compulsiva, recuperar la confianza en nosotros mismos y ponernos en manos de Dios es, sin duda, el inicio de los grandes milagros.
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