La sucesión sindical en la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio del Estado (SNTE) avanza. Su estructura no solamente es una fuerza laboral, sino representa movilización territorial, interlocución política, influencia regional y capacidad de negociación con el poder estatal.
Por lo que, no sólo está en juego la dirigencia, sino el control de la operación política rumbo a las elecciones de 2027 y una posición estratégica frente a la sucesión gubernamental de 2028. De ahí que la renovación sindical trascienda el ámbito gremial.
En diciembre de 2022, Arnulfo Rodríguez Treviño fue electo dirigente por un periodo estatutario de cuatro años que concluye en 2026, conforme al artículo 35 del Estatuto del SNTE.
Sin embargo, el profesor Arnulfo ha dejado entrever la posibilidad de ampliar su mandato, presuntamente con el respaldo del dirigente nacional Alfonso Cepeda Salas, situación que ha comenzado a generar inquietud entre diversos grupos del magisterio.
En este contexto, el artículo 329 del Estatuto cobra especial relevancia, pues permite excepciones autorizadas por la dirigencia nacional y los órganos de gobierno del SNTE. Sin embargo, el sindicato ya no opera bajo las reglas del viejo sindicalismo vertical. Además, la reforma laboral de 2019 establece que las dirigencias sindicales no pueden prolongarse indefinidamente o con una temporalidad que obstaculice la participación democrática de los afiliados, y tampoco podrá ser lesivo al derecho de votar y ser votado.
En otras palabras: el poder político puede intentar administrar los tiempos, pero no postergar indefinidamente la democracia sindical. Diversos aspirantes como Enrique Meléndez Përez que han manifestado públicamente su intención de contender por la dirigencia, también han advertido que una eventual prórroga vulneraría sus derechos político-sindicales, particularmente el derecho a votar y ser votados. Por ello, frente a cualquier maniobra orientada a retrasar la emisión de la convocatoria, podrían promover las acciones jurídicas correspondientes si dicha dilación excede el mandato estatutario de cuatro años previsto para la dirigencia seccional.
Los tiempos del relevo de Arnulfo Rodríguez apuntan a que la dirigencia nacional emitiría la convocatoria entre el 16 y el 30 de noviembre, considerando el plazo mínimo de 15 días previo a la elección. En los tres días posteriores se abriría el registro de planillas, mientras que la revisión de elegibilidad se realizaría a finales de noviembre, dando paso a la etapa de campaña, difusión de propuestas y operación territorial durante la última semana de noviembre y los primeros días de diciembre.
El gremio magisterial estaría acudiendo a las urnas a más tardar el 9 de diciembre; mientras que el cómputo, declaración de validez, impugnaciones y toma de protesta culminarían, a más tardar, el 13 de diciembre de 2026.
En este contexto, no puede descartarse que el viejo lobo de mar del magisterio, Arnulfo Rodríguez, simplemente esté moviendo sus piezas y dando un manotazo político para acalambrar a los aspirantes que comienzan a adelantarse y salirse de su control, con una cuenta regresiva de casi siete meses para su relevo en la sección 30 del SNTE.