Sociedad

“No soy una amenaza, soy una consecuencia”

  • Criando Consciencia
  • “No soy una amenaza, soy una consecuencia”
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

“Espera, Madre, retrae la magia defensiva que querías usar para contenerme, escucha los susurros primero. 

La magia es justa, la magia es MAGIA, la magia se comunica. Sabes que es tiempo”.

Mi magia crece y zumba, se arremolina y se desborda fluyendo en los ríos de sangre de las hijas que mataste para llegar a mí.

Oh, ingenuos, ese sacrificio de sangre fue lo bastante llamativo como para despertarme, como para sacarme del control férreo que ejerzo para evitar arrasarlos contra el suelo.

Pero ahora estoy aquí y el sabor hierro escurre por mi boca. Puedo saborear a María, a Paula, a Melissa, a la pequeña Constanza, y NO VOY a permitirlo.

Me alzo y me derramo, soy sangre, soy río, soy fuego, soy todo. SOY. Soy pura magia, soy LA DIOSA, la que mandó a sus hijas a poblar la tierra y les dio capacidad de amar y libre albedrío y, ¿qué hicieron quienes debían protegerlas?

Me las han entregado en pedazos, arrojándolas con cinismo a mis pies, fingiendo que fueron accidentes, enterrándolas en sucios parajes, como si yo no pudiera ver, pero no necesito ver: sus lágrimas me han llamado.

Como si no pudiera recorrer el mundo y asomarme a sus casas y ver cómo les alzas la mano, las violas, las rompes, las desgarras, las vas matando de a poco y las atascas de medicinas que apenas las mantienen vivas.

Y mis niñas, oh, mis dulces niñas… ¿cómo se atreven?

Han despertado a La Maga y ahora deben atenerse a las consecuencias. 

Yo soy la Magia, la dueña de mil voces, la razón por la que el sol sale y la luna se esconde, yo soy quien va a derramar la sangre correcta esta vez.

Con furia, extiendo mis plumas sobre el mundo, convoco a mis hijas, las llamo; aquellas que son capaces de escucharme se estremecen en sus camas, aunque entienden que la amenaza no es para ellas.

Con un suspiro y un aliento de fuego, de sangre, de rabia, comienzo a recitarles los mil nombres, los mil cuerpos, las mil almas que me están haciendo falta.

Como quisiera quemar el mundo entero yo misma. Pero me conformo con lo que les voy dando.

Mis hijas: ahora pueden caminar más rápido, gritar más fuerte, soñar más ágil. 

Les dejo el cuerpo, les dejo el fuego, les dejo la sangre en las manos. 

No le teman, es necesaria, es justa, que caigan aquellos quienes nos vieron caer por siglos, ya era hora que me despertaran, vayan por ellos y recuerden: no somos una amenaza, somos una consecuencia, la magia lo ve, lo entiende, lo respalda, y acá estoy yo, cuidando sus raíces mientras avanzan a sangre y fuego contra aquellos que nos hicieron daño

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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