La miseria entre la miseria tiene un nombre, se llama interseccionalidad. Vivir en la interseccionalidad es sacarte varias veces la lotería de la desgracia, es pertenecer a diversos grupos vulnerables al mismo tiempo. Y si en un país misógino, feminicida, racista, excluyente, clasista, violento, ser mujer es un riesgo, ser madre es un estigma, vivir con discapacidad es una afrenta cotidiana, requerir cuidados es una vulneración permanente, ser menor de edad es fragilidad… ser madre cuidadora de una criatura con discapacidad es el horror.
Ese vórtice de dificultades era en el que vivía en permanencia Luz Raquel, mujer jalisciense, madre de un menor con autismo de quien era cuidadora inmediata. La condición propia de su niño llevaba a que sufriera ataques de epilepsia frecuentes, debido a los cuales emitía sonidos que “molestaban” a los vecinos. Esa fue la razón por la que la habían atacado rociándole cloro en el tórax, ése era el motivo por el que ya habían hecho pintas en su casa avisándole que la iban a matar. Sí, leyó usted bien, la iban a matar. De hecho, le adelantaron la forma en la que iban a terminar con su vida: le dijeron que la quemarían viva. Y, literalmente, eso hicieron. Mientras estaba hace unos días en el parque de su colonia, la rociaron con gasolina y la encendieron.
Tuvo tres días de terrible agonía en el hospital. Crecí escuchando los relatos de una de mis tías, la doctora Nazarena Dieck, una eminencia médica, especialista en quemaduras críticas, acerca de los terribles dolores por los que atraviesan las personas que sufren un calvario semejante, y aun así, ante su situación, me atrevo a pensar que a Luz Raquel más que el cuerpo le ardía el alma: de pensar quién se ocuparía de su hijito en su ausencia, de saber, literalmente, en carne propia, la maldad de la que es capaz el ser humano.
Como país tenemos problemas, quién lo dudaría, pero creo que además tenemos gangrenas. Será difícil que resistamos mucho más antes de hundirnos en la barbarie. Hombres lobos de hombres… y de mujeres. Mientras el tema central de la agenda legislativa es, una vez más, la reforma electoral. Lobos que aúllan a otros lobos.
Miriam Hinojosa Dieck