Política

Rocha pone a la 4T contra la pared

El gobernador Rubén Rocha, protegido de siempre de, primero, Andrés Manuel López Obrador y, ahora, aparentemente de la presidenta de México, está por terminar poniendo a la llamada Cuarta Transformación contra la pared. Es sin duda un síntoma inequívoco de que las cosas no han funcionado bien y que toda la estructura creada para imponer el monopartidismo en México, puede sufrir un desgaste tal que ya no se ve tan seguro de alcanzar los mismos niveles de aceptación. De ahí que, de alguna manera, Claudia Sheinbaum saldrá con algunas lesiones y no tan bien librada para donde se mueva. Si es proseguir la defensa a ultranza del primer gobernador que es directamente indiciado por los tribunales estadounidenses, las consecuencias podrían en dado caso resultar catastróficas para el aparato morenista nacional y, por otro, acceder a las peticiones de las autoridades norteamericanas, sonaría como a un descalabro increíble dadas las características de su habitual discurso, especialmente en materia de soberanía.

Lo difícil es pensar cómo es posible que las cosas llegaron a este punto sin que tanto AMLO como Sheinbaum cedieron un ápice en continuar con la política de respaldar a sus líderes connotados. Para muchos, todo es congruente con el continuismo del régimen que ahora se aprecia más que parcial en su apreciación de los buenos y los malos. Durante seis años, López Obrador insistía a diario prácticamente en que ya no iban a surgir los “García Luna” en esta “transformación” nacional y que, así, quedarían extirpados todos los reductos de corrupción. Sin embargo, ya con la forma en que, por citar un caso, fue cobijado Adán Augusto López con el tema de la mafia conocida como “la barredora”, pudo notarse que la justicia aplicada era la de ser absolutamente parcial. A fin de cuentas, para ello se creó todo un nuevo sistema judicial que favoreciera al cien por ciento la toma de decisiones dentro de el movimiento. Y hasta ahora, prácticamente lo ha conseguido, con todo y que con ello se haya llevado de corbata la confianza de muchos, como los inversionistas propios y extranjeros que ya no creen ni se sienten seguros en un país donde la ley se acomoda al gusto del Ejecutivo en turno.

Así que en lo que toca al gobernador sinaloense, quien desde luego habrá que observar si en verdad ha transgredido toda base legal y poniendo a su estado a los pies y servicio del crimen organizado, realmente se actúa desde el gobierno federal con plena objetividad. Claro que ya el golpe está dado. Para muchísimos mexicanos cada vez está más claro que para los no amigos se lleva la justicia con todo su peso mientras que para los “de casa”, hay consideraciones o “gracia”, como decía el refrán, a efecto de, primero, protegerlos y, quizá lo más importante, preservar una imagen partidista que no llegue a dañar la opinión mayoritaria ciudadana.

Desde luego que la injerencia norteamericana en nuestro país no es ningún secreto. Todos sabemos que desde hace muchas décadas operan aquí tanto la Central de Inteligencia o CIA como la DEA, esta última más enfocada al narcotráfico. Esto motivó sin embargo que los morenistas desde todos sus púlpitos hicieran todo un escándalo contra la gobernadora de Chihuahua que “permitió” la prohibida intervención en el asunto de los agentes fallecidos en su territorio. Acusaron a Maru Campos de todo, y seguro lo seguirán haciendo, pero esta rotura de vestiduras no se aplicó en un tema mucho más grave como las acusaciones que hoy sabemos penden de las autoridades del vecino país. Hay muchas conjeturas posibles, pero una de ellas es la de permitir cierta coincidencia entre los señalamientos velados contra el gobierno de la Unión Americana por lo de los agentes en Chihuahua (cosa muy útil en especial cuando Morena quiere arrebatar quizá con Andrea Chávez, tan allegada a César Augusto) pero las cosas se revirtieron terriblemente ya que la respuesta inmediata del gobierno de Trump por lo de sus agentes, es precisamente la de dar a conocer las acusaciones contra Rocha. Y tal vez no sea más que solamente una de las “cartitas” que tiene el presidente americano contra el gobierno de México.

Así las cosas, Rocha Moya tal vez sea una punta de iceberg aunque, por lo pronto, en vez de actuar con sensatez y retirarse del cargo como se acostumbra, para aclarar las cosas, está punto de hacer zozobrar muchos de los puntos clave y de las banderas de la 4T. A la presidenta se le está poniendo en entredicho y todo por seguir los pasos del predecesor que no acaba de irse y que sigue causando estragos a su propio gobierno, cuando hoy, esto podría ser la oportunidad de empezar a deshacerse de tanta carta marcada que la acompaña.


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Miguel Zárate Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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