Política

Jalisco y los libros de texto

Los libros de texto elaborador por la SEP para ser distribuidos este mismo mes, aún con lo escaso relativamente que se conocen, no solamente tienen ya un rechazo generalizado, sino que avizoran por ejemplo un nuevo panorama de enfrentamiento entre gobiernos locales llamados opositores (en realidad emanados de partido distinto a Morena), y el gobierno federal. Jalisco ya ha anunciado que atenderá primero el llamado a su revisión, igual que Chihuahua y Guanajuato que simplemente hacen caso a una fuerte ola de indignación ya que la educación básica evidentemente no es asunto menor. Desde luego que estos textos casi siempre han tenido algunas controversias y también fallas, pero nunca, como ahora, parece que fueron elaborados con una visión muy diferente a los objetivos de enseñanza pura para, en cambio, orientarse con criterios claramente sectarios y de afinidad con el régimen presente. Es decir, están impregnados de tendencias ideológicas partidistas y de contenidos distintos y hasta contrarios en temas que ciertamente deben ser ventilados a la niñez, pero de concordancia a su edad y con respeto a la formación recibida en sus hogares y comunidades.

El carácter laico de la enseñanza universal en todos los niveles ciertamente está prescrito en la propia Constitución, lo cual no contrapone a criterios de otro orden que son y seguirán siendo de prevalencia de los padres y tutores. Sin embargo, los libros por aplicarse (o imponerse) esta vez están marcados con el fin específico de imbuir, por ejemplo, la esencia de la autodenominada “cuarta transformación”, como si un gobierno tuviera la seguridad plena de que se mantendrá de manera indefinida o eternamente. La verdad ya no es ni de extrañar que se haya puesto a la cabeza de la dirección de materiales educativos de la SEP a fieles seguidores de esta premisa. Muchos saben que no son precisamente los méritos académicos de Marx Arriaga los que lo pusieron ahí sino la estrecha amistad con la no primera dama Beatriz Gutiérrez Müller, a quien apoyó con su tesis. Arriaga, a su vez, atrajo como segundo de a bordo a otro radical de izquierda, el venezolano Sady Arturo Loaiza, excolaborador de Nicolás Maduro y chavista por excelencia.

Arriaga, en su caso, ya había dado mucho que hablar como cuando puntualizó públicamente que “leer por goce es un acto de consumo capitalista”. Hágame usted favor. Lo demás fue integrar un equipo técnico bastante improvisado (se nota) pero muy a modo para integrar el contenido de los famosos textos. La resultante no es sino una cascada de errores (algunos tan graves como absurdos hasta para ser creídos) y también de omisiones que no se aprecia por dónde beneficiarán a la niñez, como la minimización en el estudio de las matemáticas y muchas disciplinas más. No obstante, lo que pesa es la manifiesta incompatibilidad de la educación básica con la ideologización pretendida, la exaltación oportunista de figuras como la de la jefa de gobierno de la ciudad de México con licencia, casi ya como si fuera parte de la historia nacional.

La verdad no hay que olvidar que los libros de texto gratuitos fueron ideados por el presidente Adolfo López Matos hace casi setenta años como un alivio a la economía de las familias mexicanas, pero hechos muy a conciencia gracias su secretario de Educación, nada menos que el escritor y expresidente de la UNESCO don Jaime Torres Bodet, quien en su caso entregó la encomienda como presidente de la comisión respectiva al también célebre escritor Martín Luis Guzmán. Momentos de controversia, sí ha habido, muchos incluso bajo criterios de derecha, como el gestado en Jalisco en los ochenta y que fue parado en seco por un genuino liberal, el entonces titular de la SEP Jesús Reyes Heroles. “El laboratorio no es oratorio”, dijo en Guadalajara en un memorable acto público. Lo que pasa es que entonces se luchaba por la importancia del espíritu universal de la enseñanza sin radicalismos de ninguna clase. Los textos, sin embargo, siguieron operando con conceptos técnicos y académicos, no políticos ni de tendencias.

Hay clara inconformidad y será peor. La situación busca ya ser paliada por el mismo gobierno de la república con las comprobadamente desafortunadas conferencias vespertinas como las que había en la pandemia. Pesa algo ya la sombra de lo que la imposición de los textos, como están, llegue a tener sus repercusiones en sentido opuesto a la idea de la sucesión. Mejor que se corrija el camino porque, en realidad, si hay algo que consideran las familias mexicanas como irrenunciable es criar y formar a sus hijos con libertad y bajo el derecho inalienable de los padres a su educación.


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Miguel Zárate Hernández
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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