La posibilidad de que el Reino Unido vuelva a integrarse en la Unión Europea ha dejado de parecer una hipótesis puramente académica. Sin embargo, aunque la opinión pública británica se ha vuelto más favorable a Europa, el regreso completo sigue siendo políticamente difícil y probablemente no ocurriría en el corto plazo.
Una opinión pública más europeísta
Varios sondeos recientes muestran un cambio importante respecto a 2016. Una encuesta de YouGov citada por Reuters registró un 55% de apoyo a la reincorporación del Reino Unido a la Unión, frente a un 34% de oposición. El mismo estudio encontró que el 59% prefería estrechar la relación con Bruselas, aunque sin llegar necesariamente a recuperar la plena membresía.
Otro sondeo de Messina Group, realizado entre más de 11.000 adultos británicos, situó el apoyo al regreso en el 49%, frente a un 28,5% contrario. La diferencia es significativa, aunque no equivale todavía a un consenso nacional. Además, parte de los encuestados considera necesario celebrar un nuevo referéndum antes de regresar.
La edad también influye. Los votantes jóvenes, que en 2016 tendieron claramente a apoyar la permanencia, son hoy más favorables a la Unión Europea. En cambio, muchos votantes mayores mantienen una visión más crítica, especialmente por razones relacionadas con soberanía, inmigración y control de las leyes nacionales.
Argumentos a favor
El principal argumento económico sería recuperar un acceso más sencillo al mercado único europeo. La pertenencia facilitaría el comercio, reduciría trámites aduaneros y podría beneficiar a empresas británicas que dependen de cadenas de suministro continentales. También permitiría recuperar, al menos potencialmente, mayores facilidades para trabajar, estudiar y residir en otros países europeos.
Los defensores del regreso sostienen además que el Reino Unido tendría más influencia participando directamente en las decisiones europeas que negociando desde fuera. En materia de seguridad, defensa y cooperación frente a Rusia o el terrorismo, la cercanía con la Unión también ha adquirido mayor importancia. El primer ministro Andy Burnham ha afirmado que el Brexit ha causado “más daño que beneficio” y ha prometido estudiar distintas opciones para la relación futura con Bruselas.
Entre las voces favorables destacan el ex primer ministro Tony Blair, que ha defendido incluir el regreso a una Unión Europea reformada en la agenda de la próxima década, y el alcalde de Londres, Sadiq Khan, quien describió el Brexit como un desastre y pidió iniciar cuanto antes el debate sobre la reincorporación.
Obstáculos y argumentos en contra
El principal obstáculo es político. Volver a la Unión implicaría aceptar condiciones de negociación probablemente menos ventajosas que las que disfrutaba el Reino Unido antes del Brexit. Londres podría tener que aceptar normas europeas, contribuir al presupuesto comunitario y afrontar discusiones sobre inmigración y jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Los opositores también argumentan que regresar ignoraría el resultado del referéndum de 2016 y reabriría una división que ha marcado la política británica durante una década. Reform UK, el partido de Nigel Farage, ya ha prometido combatir cualquier intento de reincorporación. Los conservadores también se oponen, mientras que los liberaldemócratas y el Partido Nacional Escocés son claramente favorables.
Incluso dentro del Partido Laborista existe cautela. Algunos diputados temen que una propuesta de regreso fortalezca a Reform UK en las circunscripciones que votaron por abandonar la Unión.
Probabilidad real
A corto plazo, parece más probable que Gran Bretaña negocie una relación mucho más estrecha —quizá mediante acuerdos comerciales, cooperación en seguridad, movilidad juvenil o una unión aduanera parcial— que un regreso inmediato como Estado miembro. La opinión pública está cambiando, pero los gobiernos suelen avanzar con mayor lentitud que los ciudadanos.
A medio y largo plazo, la reincorporación es posible, sobre todo si persisten las dificultades económicas y aumenta el apoyo entre los jóvenes. No obstante, exigiría un nuevo mandato electoral o un referéndum, negociaciones complejas y la aceptación de condiciones europeas. Por ello, la probabilidad de una relación más cercana parece alta; la de volver plenamente a la Unión Europea, aunque creciente, todavía debe considerarse moderada.