Política

La quinta revolución china: de la imitación a la innovación (II)

  • Columna invitada
  • La quinta revolución china: de la imitación a la innovación (II)
  • Miguel Carmena Laredo

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Siguiendo con el artículo anterior, ha llegado el momento de revisar los datos disponibles para evaluar el estado de desarrollo de los principales programas y sectores tecnológicos de China.

El primer indicador es la inversión en investigación y desarrollo (I+D). En 2024, el gasto total en I+D alcanzó los 3,6 billones de yuanes, un aumento del 8 % respecto al año anterior. En 2025, la inversión ascendió a 3,93 billones de yuanes, unos 550.000 millones de dólares, lo que situó a China en el segundo lugar mundial. La intensidad de I+D —es decir, el porcentaje del PIB destinado a investigación y desarrollo— alcanzó el 2,68 % en 2024, superando el promedio de la Unión Europea. China ha consolidado así una sólida base científica mediante una inversión sostenida en innovación.

Veamos ahora las patentes y la innovación tecnológica. En 2024, China contaba con 4,76 millones de patentes de invención válidas, un crecimiento anual del 16,3 %. En 2025 superó los cinco millones de patentes, un récord mundial. Además, dispone de 14 patentes de alto valor por cada 10.000 habitantes y lidera las solicitudes internacionales de patentes mediante el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) desde hace varios años consecutivos.

Según los datos de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) correspondientes a 2023-2024, China fue el país con mayor número de solicitudes de patentes, con aproximadamente 1,64 millones. Le siguieron Estados Unidos, con 518.000; Japón, con 414.000; Corea del Sur, con 250.000; Alemania, con 61.000, e India, con 56.000. China registró más del triple de solicitudes que Estados Unidos y más que los cinco países siguientes juntos. El país se ha convertido, por tanto, en el principal generador de propiedad intelectual del mundo.

En el ámbito de la inteligencia artificial, China contaba con 378.000 patentes relacionadas con esta tecnología en 2023, con un crecimiento anual superior al 40 %. El aumento de sus patentes de IA fue 1,4 veces superior al promedio mundial. Entre 2014 y 2023, China registró más patentes de inteligencia artificial generativa que cualquier otro país. Además, se ha especializado especialmente en la aplicación de la IA a los procesos industriales.

China también posee el sistema industrial más completo del mundo y lidera la producción de más de 220 productos industriales. En 2024 instaló 295.000 robots industriales, el 54 % del total mundial. La automatización industrial constituye una de sus principales fortalezas tecnológicas.

Asimismo, el país ha logrado avances importantes en computación cuántica, biotecnología, exploración espacial, nuevos materiales, energía, vehículos eléctricos y semiconductores. Ha roto el monopolio de ASML. Todo ello es, en buena medida, el resultado de una inversión científica y tecnológica sostenida durante las últimas décadas.

China ha entrado, además, en el grupo de las diez economías más innovadoras del mundo según el Índice Global de Innovación. Ha mejorado su capacidad de producción de chips para inteligencia artificial y ha avanzado hacia una mayor autosuficiencia tecnológica. De este modo, se está transformando en un centro global de innovación en campos como la inteligencia artificial, la biotecnología y los semiconductores.

Como señalábamos en el artículo anterior, China ha pasado de ser la «fábrica del mundo» a convertirse en una potencia tecnológica e innovadora. Sus principales fortalezas son la inversión masiva en ciencia, el liderazgo en inteligencia artificial y patentes, la automatización industrial y los avances en tecnologías estratégicas. Sin embargo, todavía enfrenta importantes desafíos: la producción de chips avanzados, la calidad de la innovación y la dependencia tecnológica en determinados sectores.

Pero su futuro también se está preparando en las aulas. Los datos sobre el número de estudiantes de doctorado en China, especialmente en los ámbitos de la investigación científica y tecnológica, son elocuentes.

En 2023 había 612.500 estudiantes de doctorado matriculados en universidades chinas. Ese mismo año fueron admitidos 153.300 nuevos doctorandos, un crecimiento superior al 10 % respecto al año anterior. En 2022, el número total de estudiantes de doctorado era de 556.100. China posee, por tanto, uno de los sistemas doctorales más grandes del mundo, con más de medio millón de doctorandos activos.

Entre 2010 y 2021, el número de estudiantes de doctorado creció a una tasa media anual cercana al 7 %. Entre 2017 y 2023, las admisiones doctorales casi se duplicaron: pasaron de 83.900 a 153.300. El doctorado en China se encuentra, por tanto, en una fase de expansión acelerada, impulsada por las políticas nacionales de ciencia, tecnología e innovación.

China superó a Estados Unidos en el número de doctorados en áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— desde 2007. Entre los estudiantes chinos que obtienen su doctorado en el extranjero, más del 90 % de los títulos obtenidos en Estados Unidos corresponden a áreas de ciencia e ingeniería. El sistema doctoral chino está, por tanto, fuertemente orientado hacia la investigación científica y tecnológica.

En 2023 se graduaron alrededor de 82.300 doctores en China. En los últimos años, el país ha producido entre 75.000 y 80.000 doctores anualmente. Actualmente, China produce más doctorados en áreas STEM que Estados Unidos.

Sin embargo, la proporción relativa de doctores sigue siendo menor que en los países occidentales. Solo alrededor del 0,8 % de los graduados universitarios chinos posee un doctorado, frente a cerca del 6 % en Estados Unidos. Es decir, aunque China forma un número muy elevado de doctorandos y doctores, la proporción de personas con este nivel de formación dentro de su población sigue siendo relativamente baja.

Los doctorandos son considerados una «fuerza dinámica» dentro del sistema chino de investigación y desarrollo. El crecimiento de la formación doctoral está directamente vinculado a la estrategia nacional de innovación y de autosuficiencia tecnológica.

La combinación de una inversión masiva en I+D, una expansión acelerada de la formación doctoral, un enorme sistema industrial y una política orientada a la autosuficiencia tecnológica está configurando una nueva realidad. China ya no se limita a producir y copiar tecnología desarrollada en otros países. Su objetivo es convertirse en uno de los principales centros mundiales de generación de conocimiento, innovación y tecnología.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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