Política

México de los respetos

En el mundo de la política pública es muy frecuente escuchar peticiones, preguntas o comentarios en público, dirigidas a las autoridades. En general, si bien se esperan respuestas al asunto planteado en las preguntas, también se suma el morbo por la capacidad del preguntado de evadir la posibilidad de dar vuelo a sospechas, sobre todo de carácter político, implícitas en las preguntas. De ahí, encontrarnos con mucha frecuencia, respuestas evasivas, ambiguas o incompletas. Los comentarios en periódicos o publicaciones del medio político a esas respuestas, con frecuencia les ofrece la oportunidad de ensalzar o de quitarle lustre al político en turno. Nadie se rasga las vestiduras por ese “juego” propio del mundo del día a día en el periodismo de oportunidad.

A veces esas cuestiones no terminan en ese “juego y rejuego”, pues se invaden terrenos de la fe pública o de la credibilidad de los políticos. Cuando sucede se llega a terrenos donde se tiene elementos, ya no para un comentario sagaz, sino para un reclamo o una petición de principio fuerte y hasta necesaria.

En este nuestro país, están apareciendo con mayor frecuencia esas situaciones ubicadas en el terreno de la credibilidad de varios de los políticos ubicados en el poder. Aparece descalificaciones, aseveraciones sin fundamento, reclamos a partir de interpretaciones claramente exageradas y al tiempo, dichos con los cuales se propone al político de turno como el único poseedor de la verdad en los diversos casos que se presentan.

Estamos ante una sucesión de eventos en los cuales es muy frecuente la descalificación de quien disiente de alguna afirmación venida de los gobernantes o exgobernantes en campaña política. La consecuencia inmediata es: Con esas señoras y esos señores no se puede hablar, menos discutir y mucho menos atreverse a disentir pues estamos ante el peligro de recibir un rayo flamígero y, dicho en vulgar, “quedar fuera del ring” con todos los peligros de tal ubicación.

El peligro verdadero de la mayor frecuencia de estas situaciones centradas en la descalificación esta en la violación de una cualidad del diálogo político en una república democrática. Se trata del respeto, cimiento fundamental del diálogo político, entre políticos y entre políticos y personas cercanas, por su oficio, cercanas al poder y sus actividades. Perdido el respeto, perdemos la república.


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Miguel Bazdresch Parada
  • Miguel Bazdresch Parada
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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