Política

Primer Informe

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El próximo domingo 1 de septiembre, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presentará su primer Informe de gobierno. Por primera ocasión en la historia mexicana, un titular del Poder Ejecutivo Federal, proveniente de un movimiento popular que se volcó masivamente a las urnas el año pasado, informará el estado que guarda la Administración Pública Federal. Este informe será diferente a todos los anteriores, porque no se tratará de un simple trámite administrativo, al cual intentaron reducirlo algunos gobiernos anteriores. Tampoco será una reedición del día del señor presidente, como ocurría en los sexenios en los cuales todo giraba en torno a la figura presidencial. Aquí estamos en un nuevo momento de la República.

Ya sabemos que los detractores del gobierno de la República pondrán en duda y cuestionarán cada uno de los datos que el Presidente mencione durante su intervención. Sin embargo, lo realmente relevante serán las definiciones presidenciales de dos procesos fundamentales para el futuro de México: por una parte, del desmantelamiento del antiguo régimen y, por la otra, de los avances en la construcción de la cuarta transformación de la República.

El 1 de diciembre de 2018, el entonces presidente electo López Obrador entró al Palacio Legislativo de San Lázaro gracias al voto de 53 por ciento del electorado. Para el próximo domingo llegará con una evaluación positiva de 7 de cada 10 mexicanos, con un peso estable, con una inflación controlada, con un aumento real de los salarios y, sobre todo, con un gobierno cuya prioridad es el bienestar de los grupos mayoritarios de la sociedad.

Esto lo sabe la sociedad, porque después de nueve meses de gobierno, lejos de disminuir, el apoyo al Presidente ha aumentado. En este tiempo, los datos y estrategias que se han diseñado para dañar la imagen del Presidente han fracasado por la sencilla razón de que la mayoría de la sociedad se siente efectivamente representada y atendida en sus demandas. El Presidente, además de contar con el apoyo de la sociedad, tiene amplio reconocimiento internacional.

Entre cambiar el régimen y administrar un régimen existe una diferencia enorme. Muchos pensaron que el peso de la administración y la vorágine de acontecimientos arrinconarían al gobierno de México. Estaban acostumbrados a establecer acuerdos de continuidad y complicidad. Se volvieron a equivocar. Se han atendido de manera puntual y de acuerdo con la ley los problemas más urgentes del país. Problemas que los gobiernos anteriores no atendieron o, más grave aún, ignoraron. A diferencia de los simuladores del pasado, el gobierno de México ha afrontado de manera clara y directa los problemas.

En este primer año, el gobierno de México sentó las bases del cambio de régimen. Ante la inseguridad y la violencia del crimen organizado existe una estrategia integral, cuyo eje es la reconstrucción del tejido social. Esta plenamente definido y acreditado que la prioridad es el desarrollo y el bienestar, y no el crecimiento. Y lo más importante. Existe la firme determinación presidencial de erradicar la corrupción y ejercer un gobierno austero, transparente y cercano a la gente.

@MBarbosaMX

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Miguel Barbosa
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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