Hace unos días sostuve una conversación pública con el escritor chileno Benjamín Labatut, en Barcelona (Casa Amèrica Catalunya, 10 de junio, 19 horas). El motivo era su libro reciente: La Antártica empieza aquí (Anagrama, 2026).
En Maniac, su libro anterior, Labatut cuenta del enfrentamiento entre Lee Sedol, maestro surcoreano de Go (juego de mesa milenario), y AlphaGo, un programa de inteligencia artificial diseñado para derrotar al maestro, cosa que sucedió en el año 2016. Ya hace diez años de aquel hito y la IA, desde entonces, no ha parado de expandirse por todos los rincones de nuestra vida cotidiana; ha llegado hasta el teléfono que llevamos en el bolsillo. Como Labatut, cada vez que alguien lo entrevista, teoriza y especula, con agudeza y lucidez, sobre los alcances de la IA, decidí que, para nuestra conversación pública, tenía yo que situarme en ese territorio, y pedir a Gemini, a Claude, a Perplexity y al Chat GPT: “Voy a conversar con Benjamín Labatut sobre su obra La Antártica empieza aquí; escríbeme tres preguntas inteligentes y con algo de malicia”. Propusieron sus preguntas, casi todas eran sensatas y estaban bien estructuradas. Perplexity me advirtió: “Un consejo: Labatut suele responder con metáforas densas cuando se siente acorralado. Si te da una respuesta evasiva o mística, no lo dejes ir; repregunta bajándolo a tierra”.
Hice a Labatut las preguntas que me recomendó la IA, que obviamente provenían de la información que el mismo Labatut ha ido vertiendo en publicaciones, medios de comunicación y en sus propias novelas, a lo largo de los años. Esa misma información que, reordenada por la IA, había proveído él, le regresaba en forma de pregunta. A esta fascinante retroalimentación se añadieron sus reparos sobre alguna, que le pareció una tontería, e hizo unas enmiendas, que quedaron registradas en los dispositivos que nos grababan, y que ya deben estar engrosando el caudal, de sus propias opiniones, que circula en la Red para que la IA las reformule. Al final me quedé con una idea extravagante: asistí a una conversación entre Labatut y Labatut.