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En frecuencia

El orgullo de mi nepotismo

Miguel Ángel Puértolas

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Hace falta tomar medidas radicales si en realidad queremos cambiar las cosas, aunque en México está sancionado el nepotismo, es práctica común que en todo tipo de administraciones públicas así como en los tres poderes de gobierno, a nivel local y federal se contraten familiares para engrosar la nómina sin algún escrúpulo.

La frase con la que empiezo esta edición de En Frecuencia es ya parte de la mala historia política de nuestro país que se remite al sexenio del ex presidente José López Portillo cuando incorporó a su hijo José Ramón a su gabinete, en un tiempo en el que al presidencialismo se le aplaudía casi todo, y no había poder que contraviniera los designios del "emperador" en turno.

Retomo el tema porque en Francia la Asamblea Nacional, es decir la cámara de diputados, aprobó el día de ayer un reglamento que prohíbe a los ministros y parlamentarios contratar a familiares como asistentes.

Francia está entrando en una etapa de devolver la ética al servicio profesional mediante una estrategia denominada "ley de la moralización de la vida pública" y "por la confianza en la vida pública" promovida por el nuevo gobierno del presidente Emmanuel Macron.

La intención del gobierno de Macron es devolver la legitimidad al servicio público y la credibilidad en un electorado cada vez más desconfiado de su sistema al ver la voracidad con la que sus gobernantes se aprovechaban del erario, y los escándalos de corrupción que llegaban a niveles poco usuales.

La práctica del nepotismo era en Francia habitual y convertía la nómina de un funcionario en la baja del tesoro que le permitía ampliar sus ingresos contratando desde las esposas, amantes, novias, parientes en primer grado, en todo tipo de cargos.

Un ejemplo de lo que se destapó recientemente fue el caso del ex primer ministro y ex candidato a la presidencia de Francia, el conservador Francois Fillon, quien contrató durante décadas a su esposa como asistente por un salario total de un millón de dólares sin que esta realizara función alguna, pero además tenía "trabajando" a sus hijos como asesores cuando estuvo en el parlamento francés.

¿Qué sucedió? Que orillados a evitar una debacle política del sistema político francés, ante el gran rechazo que se manifestó con la baja votación en las pasadas elecciones, se está cambiando el rumbo del país; claro, no es un asunto mágico pues pasarán años para que las nuevas leyes empiecen a permear en la cultura de los galos.

Recientemente en México se dio cuenta de un caso bastante preocupante, en el que un estudio del Consejo de la Judicatura Federal reveló que en el Poder Judicial de la Federación al menos 500 jueces y magistrados de todo el país contrataron a familiares trabajando en juzgados y tribunales.

Cónyuges, hijos, hermanos, papás, tíos, cuñados y suegras, mantienen una relación laboral con funcionarios del Poder Judicial que forman una red de 7 mil 148 servidores públicos en el reporte dado a conocer por la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Y qué pasó, ¡nada! solo un comunicado de justificación, y ninguna reacción... parece que en México sigue la burocracia, orgullosa de su nepotismo.

miguel.puertolas@milenio.com

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