Cultura

Anne Carson y la escritura con guantes de boxeo

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El Premio Nobel de Literatura 2026 para Anne Carson (Toronto, Canadá, 1950) reconoce su forma de acercarse a la poesía, el ensayo y la revisión a los clásicos griegos. Susan Sontag se refirió a ella como “una escritora culta, inquietante y atrevida. Su poesía ofrece intensidades hipnóticas”. Precisamente esas intensidades de las que habla Sontag se encuentran vertidas en la obra de Carson, desde la reflexión intimista que proviene del ensayo al estilo inglés hasta en los versos que muestran más silencios que certezas.

Carson lleva años combinando la escritura con las clases que imparte en universidades como McGill, Michigan y Princeton. Ella es especialista en letras clásicas y traduce a los griegos, entre ellos Esquilo, Eurípides y Safo. Dedica sus días a leer, escribir, hablar de literatura; también practica la caminata y el boxeo, este último no cómo una disciplina para derribar a una oponente, sino para lograr un equilibrio con la fuerza y la precisión de sus puños.

Uno de los ensayos representativos de su escritura es “Cuídate del hombre cuya caligrafía se tuerce como una caña al viento”, de Anne Carson. Es un texto que habla sobre el Parkinson, enfermedad que padece. Habla de lo complicado que es escribir sin que los trazos de las letras se vayan de lado o se limiten a ser manchas sobre el papel. Hay una pregunta inquietante que retoma de Barthes, sembrada a lo largo de su reflexión intimista: “¿Cómo trazar una línea que no sea estúpida?”. Como si se tratara de un coro griego, Carson la menciona, se la formula a ella misma y además vienen a su mente nombres como Hitler y Wilhelm von Humboldt.

El Parkinson le causa alteración para lavarse los dientes, pero lo que más le preocupa es la escritura. Y eso la hace filosofar: “Me fascina que introducir una dialéctica entre interior y exterior polarice los atributos de cada uno y pueda deslizarse con tanta facilidad hacia juicios de lo correcto y lo incorrecto, de lo bueno y lo malo. Así que seamos un poco más sutiles en lo que concierne al problema de la mala letra. Parecería haber dos soluciones posibles: Perfeccionar el oficio para que la caligrafía no sea mala o renegar del oficio para que la mala letra no importe”. Ella opta por profundizar y apoyarse tanto en la historia como en las representaciones en el arte.

Recuerda que el origen de la escritura remite a cuatro sitios: Oriente próximo (así lo menciona), Egipto, China y México. Lo que tienen en común es que las antiguas civilizaciones comenzaron su relación con las grafías a partir de la necesidad de dejar un registro de la contabilidad, o lo que se usara como dinero para administrar bienes y productos; luego se empleó para despedir a los muertos con frases en sus lápidas. En ese sentido, como puntualiza la poeta, la muerte y la prosperidad fueron vistas como necesidades para formular un lenguaje.

Uno de los temas que suele abordar en sus obras es el lenguaje, las posibilidades de expresión desde diversas artes. La obra del artista gráfico Cy Twombly le llama la atención por la libertad de sus trazos y las variantes en la caligrafía que vierte en ellos. Expresión de arte colectivo, urbano. Alguna vez una mujer escribió en el libro de visitas en una de sus exposiciones: “El cuadro me hace querer correr desnuda”. Un guardia del museo encontró a una mujer francesa sin ropa. Ante lo ocurrido, la respuesta de Twombly que recogió el New York Times fue: “Nada supera eso”.

Siguiendo con su afán de explorar las variantes del lenguaje, Carson rememora que tiene un amigo mexicano, compositor, de nombre Guillermo, quien intenta hacer una sinfonía con personas suspirando. Puede tratarse de un juego armónico o de la intensión de profundizar en la nostalgia, partiendo de una poética. Porque a la escritora canadiense le atrae la posibilidad de ampliar las capacidades del poema, de la palabra. “El silencio que rodea el pensamiento forma parte de su escritura. […] Una fragmentación sísmica de la condición humana”, señala Margaret Christakos, poeta canadiense que ha seguido de cerca la obra de Carson.

Dos poetas que le interesan en particular son John Keats y Hölderlin. Se sirve de la poesía para reconfigurar el lenguaje y también ha decidido enfrentar el Parkinson, definida por su descubridor como “parálisis agitante”, con las clases de boxeo que toma tres veces a la semana con un grupo de personas que también presentan este mal. “Su combinación de esfuerzo cardiovascular exigente y concentración mental deliberada ha demostrado reducir los síntomas y ralentizar el avance de la enfermedad. Cuerpo y cerebro trabajan juntos”, escribe Anne Carson.

Colocarse los guantes de boxeo es todo un reto, la mayoría de las ocasiones prefiere hacerlo sin apoyo porque es cuando su cerebro empieza a reconectar con la precisión, el golpe, la agilidad del pensamiento.

Byron era un poeta que solía frecuentar la natación y el boxeo antes de sentarse a escribir versos. Muhammad Ali llevaba con destreza su filosofía del boxeo: “Flota como una mariposa y pica como una abeja”. Cortázar no veía al boxeo como una disciplina de violencia, sino como dos destinos que se juegan el uno contra el otro. Estéticamente era algo que lo hipnotizaba, sobre todo los movimientos de Sugar Ray Robinson, del que aprendió a catar a los boxeadores con talento. Para el cronopio mayor, un buen agarrón de boxeo podía ser tan hermoso como la metáfora más noble. Con los años, Cortázar se convirtió en un devoto aficionado del boxeo. “Una forma elevada de arte” que le hacía transparentar sus ideales. A diferencia de cualquier deporte colectivo, la responsabilidad individual arriba del cuadrilátero es dura y eso le provocaba más admiración. “Detesto el futbol así como me gusta el boxeo. Ocurre que esta afirmación, en boca de un argentino, es algo grave… capaz de desatar muchas iras, capaz de provocar mi defenestración… Pero me es tan indiferente como el rugby o el beisbol.”, solía decir.

Los libros de Carson que se han publicado en español son Hombres en sus horas libres (2007), Autobiografía de rojo. Una novela en verso (2009), Charlas breves (2015), La rutina Albertine (2016), Nox (2016), La belleza del marido. Un ensayo narrativo en 29 tangos (2019), Economía de lo que no se pierde. Leyendo a Simónides de Ceos con Paul Celan (2020), Eros dulce y amargo (2020), Agua corriente (2021) y Norma Jeane Baker de Troya (2021). Anne Carson ha sido traducida al español por los mexicanos Tedy López Mills, Jorge Esquinca y Jaeanette L. Clariond, entre otros.

Anne Carson practica la caminata y el boxeo para exorcizar el deterioro celular. Nosotros leemos sus ensayos y poemas para soportar la realidad.

Mary Carmen Ambriz


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Mary Carmen Ambriz
  • Mary Carmen Ambriz
  • mcambriz@hotmail.com
  • Ensayista, crítica literaria y docente. Fue editora de la sección Cultura en la revista Cambio.
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