Conviene dudar de quienes necesitan de la oscuridad para cambiar su percepción del mundo. Sobre todo, si son gobierno. Con la oscuridad lo esconden, hacen de su mirada la totalidad del universo sin siquiera asomarse a él. Su percepción invadida por la ceguera les permite afirmar los objetos frente a ellos: sombras definidas entre suposiciones.
Un país con demasiadas crisis no puede darse el lujo de lo opaco porque lo opaco contiene la ambigüedad que no poseen las crisis.
La relativización encontró en México sus vías institucionales. Una pregunta, una consulta susceptible a la interpretación de lo no escrito, reescrito desde el poder máximo. Amplificado. Si fuéramos un país con aspiraciones de normalidad no cabría lugar para el extravío interpretativo. En otro caso, no el nuestro, la pregunta tendría validez por encima del contexto político nacional pero ese contexto se le ha impuesto.
No perdimos la noción de urgencia ni el consenso sobre nuestras tragedias. Nunca los tuvimos. No con las decenas de miles de desaparecidos, no con las rutas de la barbarie, ni siquiera con los saldos crecientes de la enfermedad.
La ambigüedad no está en la subordinación abstracta de una pregunta como en el entorno donde se lee. Dejó de importar lo dicho. El lenguaje no es sólo las palabras; incorpora en sus códigos el entorno e intencionalidad.
Seguir argumentando la literalidad de la consulta a favor de ella, es ignorar el entorno político mexicano para darle una perspectiva legal a un acto político exento de intenciones de legalidad.
Entiendo a quienes ven en la consulta una puerta para replantear escenarios frente al desamparo, incluso desde códigos pervertidos: la crisis de derechos humanos en México es demasiado profunda. Solo que lo es tanto como para no cometer el error de suponerse capaz de ganarle a la anormalidad con sus disfraces, en lugar de rechazar el maniqueísmo en su apuesta por el vacío de dicha ambigüedad.
La perversión de la palabra, el contexto y sus instrumentos arriesgan a devaluar cualquier aspiración de verdad y las claves políticas. A romper la fragilidad de los cimientos para una voluntad política, espero, en el futuro, consciente de las nociones de urgencia.
Maruan Soto Antaki
@_Maruan