Política

Propaganda y oposición

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El efecto final de la propaganda política no siempre es enaltecer a su sujeto, sino reducir los costos de las acciones de un grupo gobernante y así anular los insumos para cualquier oposición. Cuando además la crisis de las alternativas es generalizada, el poder logra ocultar su ineptitud. Sin embargo, esas crisis no anulan una condición: siguen siendo alternativas por no pertenecer a aquello que niega los daños de un gobierno. Podrán ser una mentira paralela, pero no la que se encuentra en el poder.

Aquí la propaganda es la búsqueda constante por liberar a un gobierno de cualquier principio de responsabilidad. Es evidente que las opciones políticas mexicanas cuentan con la propia y esa es mucha, ninguna tiene como Palacio Nacional un aparato de tales dimensiones para diluirla.

Una gran falla se arraigó en la dialéctica política bajo la idea de que en México no se tiene más que perder. Es el recurso frívolo de toda cruzada nacionalista donde la vida se banaliza.

Hay una pulsión fundamentalista en todo esto y si bien la costumbre discursiva tiende a llamarle populismo, se parece demasiado a los modos religiosos donde siempre ha perdido la razón frente al convencimiento de certezas capaces de negar lo innegable.

La violencia en Zacatecas y los 10 cuerpos encontrados en Machines, los secuestrados en un hotel de San Luis Potosí, los convenios firmados por la Secretaría de la Defensa para evitar las denuncias de casi 50 víctimas de abusos militares, la cacería de migrantes al sur del país, la falta de certificación en la tropa para las tareas policiacas encomendadas a la Guardia Nacional, la cifra vergonzosa de muertos por la enfermedad y un nulo plan para reducir los efectos de la pandemia sobre la educación.

¿Es tan difícil aceptar que en la emergencia cada muerto bajo una administración deja en ella una dosis de responsabilidad?

Tenemos siglos de historia leyendo los desastres ocasionados por la aceptación de verdades únicas, tantos como hemos sido incapaces de combatirlas sin la virtud caducadora del tiempo. Si lo hay.

La propaganda ha diluido la calidad entre lo verdadero y lo falso; haciendo pasar por justa la injusticia, por verdad a la mentira, por sanación a la enfermedad, por lejana la cercanía de la violencia.

Los malos resultados construyen el espacio para una fe huérfana donde parece imposible que la oposición dé asomos de esperanza. Se dificultan a sí mismos los caminos para combatir el narcisismo oficial, con su fascinación por un capitalismo de Estado sin contrapeso político. Tradicionalmente, hemos prescindido del intermediario que sirve de interlocutor entre los sectores de una sociedad simultáneamente cansada y susceptible a los usos de la propaganda.

La oposición tiene que entender esa única función: aprender a ser el intermediario.

Maruan Soto Antaki

@_Maruan


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Maruan Soto Antaki
  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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