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Empatizar con el otro, la clave para mejorar el mundo

Continuando con el tema de la importancia de la mente emocional, y del corazón como centro energético y de conciencia, El Gran Libro de los Chakras explica que ahí es donde se encuentra ”la capacidad de empatizar con el otro y entrar en resonancia con las vibraciones del entorno”.

El chakra del corazón en su forma equilibrada es el centro del amor verdadero e incondicional vinculado con el llamado Tercer ojo o chakra frontal, donde radica la capacidad de percepción a nivel sutil. Por ello, muchas disciplinas espirituales, tanto de Oriente como de Occidente, tienen prácticas diseñadas específicamente para abrirlo.

En el ámbito científico, se ha descubierto que el campo electromagnético del corazón lo hace el más potente de todos los órganos del cuerpo: Cinco mil veces más intenso que el del cerebro y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. Se sabe además que este campo se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean entran en contacto y reciben la información energética contenida en él.

La tradición yóguica no es la excepción y cuenta con diversas técnicas y asanas para activarlo abriendo y estirado el pecho, la espalda superior, los brazos y los hombros. La apertura del pecho nos conecta también con la sabiduría interna que reside en este centro de conciencia.

Tres asanas para abrir el corazón

1. Ustrasana, postura del Camello: Despeja bloqueos creados por los incidentes del pasado, y fortalece la columna vertebral, los hombros y la apertura de los brazos. Estimula la cavidad torácica y abre directamente el chakra.

2. Matsyasana, postura del Pez. Permite respirar plenamente, alivia el estrés, puede disminuir problemas respiratorios, nos da confianza y apertura. Abre el pecho y con ello el chakra del corazón, liberando emociones estancadas.

3. Dhanurasana, postura del Arco: El arco conlleva una profunda apertura de nuestra parte frontal, para tener presencia, ampliarnos, crecer y manifestarnos. El arco ayuda a liberarse de los temores y a manifestar la verdadera realidad, sin miedo y con confianza. “El arco es la amplitud, la presencia, la confianza, la alegría, el amor desinteresado, la manifestación de todo tú ser como parte integrada del todo”. 

(Con información de laisladelyoga.com, aboutespanol.com y El Gran Libro de los Chakras de Shalila Sharamon y Bodo J. Baginski)


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Marién Estrada
  • Marién Estrada
  • infocaminoamarillo7@gmail.com
  • Periodista egresada de la Universidad Iberoamericana, especializada en temas de cine y conciencia. Desde 2015 escribe la columna "Mente y Cuerpo Sanos" en Milenio Diario. Es autora de "Yoga en tiempos sociales".
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