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Sábado , 16.02.2019 / 12:36 Hoy

Mujeres con propósito

Somos la realidad que construimos

Mariela Solís

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Les sigo compartiendo algunos consejos para poder vivir mejor y alcanzar nuestros sueños. Está vez les daré tres tips para vencer nuestros temores.

Como personas, como colectivo, como sociedad, somos aquello que construimos. Incluso la naturaleza tiene una manera de armonizarse con los seres que la conforman, la evolución está llena de ejemplos de especies que se "ajustan", de cierta manera, a ambientes, alturas, condiciones naturales. La resiliencia y la adaptabilidad nos han permitido evolucionar y hacer nuestro el planeta.

Por eso, no es extraño escuchar que nuestros pensamientos le dan forma a quienes somos y a la realidad que buscamos construir. ¿Les ha pasado que un día todo "absolutamente todo- les sale mal? Amanecen de malas, no hay gas, se bañan con agua fría, el transporte no pasa, el tráfico abunda, llegan tarde, los regañan y todo parece acomodarse para que digamos "ya nada más falta que me atropelle un taxi". ¿Les ha pasado? Pues esa sucesión de "eventos desafortunados" no son otra cosa que una programación perfectamente articulada por nuestros pensamientos para que haya congruencia en nuestro día. Nos programamos, por así decirlo, para que ese día en especial sea terrible y, encima, tenemos la osadía de anunciar un accidente fatídico que cierre con broche de oro eso que llamamos "mala suerte". Esto no tiene que ver con la "atracción" o con pedirle al universo nada; seríamos muy ingenuos en pensar que el universo nos ha marcado con una tachuela y se ha propuesto a jugarnos bromas pesadas exclusivamente a nosotros por 24 horas seguidas. No. Esto se trata de cómo estamos formulando cada paso, decisión y actividad que realizamos, de acuerdo a lo que le pedimos a nuestro inconsciente.

¿Conocen a las personas que siempre están emprendiendo nuevas empresas, venden esto o aquello, se proponen mil proyectos y, a la hora de la hora, lo abandonan? No es que estas personas no tengan lo que se necesita para superarse o para emprender; sino que se trata del mismo sistema: se programan para buscar obstáculos, problemas, trabas o pretextos porque detrás de todos esos sueños existe un gran temor al fracaso. Es decir, tienen un miedo muy arraigado a hacer las cosas de manera distinta, o no se sienten lo suficientemente buenos para tener éxito. Esto es completamente normal y no determina que sean pésimos administradores o que siempre tengan que tener proyectos fallidos. Significa que algo o alguien les enseño a pensar así y a pensar que sus sueños o metas son secundarios al riesgo. Todas las personas tenemos este temor al fracaso o a no ser lo suficientemente buenos. Solo que algunas personas son mejores en afrontarlo. Afortunadamente, como todo en la vida, también nosotros podemos aprender a dominar este miedo al fracaso: con práctica.

El primer paso, ya lo comenté, es aceptar que todos tenemos temores. Unos más arraigados que otros, unos con fundamentos "por algunas experiencias del pasado o por la educación que recibimos-, debemos empezar por aceptar que todos tendremos miedo. Es algo completamente humano. El miedo es un mecanismo de defensa que nos ha servido durante milenios. A través del miedo podemos prevenir catástrofes, accidentes o incluso corazones rotos. Solamente cuando el miedo se convierte en un factor de más peso para nuestra toma de decisiones, es cuando tenemos que replantearnos cómo estamos afrontándolo.

El segundo paso es conversar con nuestras inseguridades. Es decir, negociar. ¿Cuáles temores son completamente controlables? Puede ser, por ejemplo, hablar en público. Nos puede dar pánico escénico, pero podemos llegar a hacerlo "si tenemos que hacerlo" o si es conveniente hacerlo. ¿Se imaginan a un vendedor de autos que tenga pavor de acercarse a un cliente potencial? Seguramente negocia en privado cómo va a afrontar el miedo y qué pasos va a seguir para poder hablar con convencimiento de su producto. Si practicamos conversar y negociar con nuestros miedos, nos haremos cada vez más listos para superarlos.

El tercer paso es reafirmar lo positivo en mí, en mi vida, en mi estrategia y en mis metas. ¿Qué te dices al espejo cada mañana? ¿Con qué mensaje enfrentas al mundo todos los días? Pues ese mensaje es el que llevas grabado en la frente cuando sales de casa. Si te reafirmas que eres una persona valiente, valiosa, luchona, que progresa, te aseguro que empezarás a creerlo. Por supuesto que todos sabemos que tenemos defectos o que cometemos errores, pero no por eso debemos dejar que sean lo que nos defina cada mañana. Intenta verte como la persona que quieres llegar a ser, no como la persona que quieres dejar atrás. Si empiezas a ver el valor que tienes y los puntos positivos, en automático, empezarás a practicarlos frente a otras personas, en tu trabajo y en la vida. Intenta decirte "yo soy valioso, yo valgo la pena" y empieza a vivir como si lo creyeras. Vas a notar un cambio impresionante en poco tiempo.

¿Quieres saber más? Puedes escribirme vía y en Facebook a @MarielaSolisR. Me interesa tu opinión.

Twitter: @mariela_soro

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