Chafa, fayuca, clon, copia, réplica, imitación, inspiración, dupe o pirata. Como sea, pero traemos la verde, porque ¡ESTE AÑO GANA MÉXICO, CABRONES!
Perdone, lector, la euforia mundialista me consumió. Pero si voltea usted a la calle cualquier día de partido notará que la ciudad se convierte en una mancha viva color esmeralda y conforme la Selección Mexicana va ganando terreno en esta Copa Mundial 2026 en la que, hay que destacarlo: somos anfitriones, cada vez son más las personas, aficionadas o no, que compran el jersey nacional.
Y es que usted también recordará aquella campaña de Canacine en el 2000 al principio de cualquier filme. “Las películas piratas se ve mal, pero tú como papá, te ves mucho peor. ¿Qué le estás enseñando a tus hijos?” y luego, irónicamente, una oscura silueta humana interrumpía delatando que aquella cinta fue grabada a escondidas en una sala de cine. Esto significa que sabemos, muy a conciencia, que la copia es un acto ilegal e inmoral. Pero, ¿recuerda también todas las películas que pudo ver gracias al puesto de discos de 10 pesos en el tianguis? Tanto o más que cualquier crítico de cine, seguro.
Así pasa ahora con las camisetas del fútbol. Dígame, ¿prefiere la original que cuesta tres mil pesos o la réplica en 350? Son varios súpers. Yo compré la mía con un compañero de la oficina que buscó hacerse de algo extra en esta temporada y quien, gracias a la confianza y el buen compañerismo, accedió a dármela en cómodos paguitos semanales. Dudo mucho que Adidas aceptara mis 175 pesos puntuales cada viernes y me da gusto porque al menos con eso mi compañero pudo llevar a su hijo al cine el fin de semana. Esto, pienso, es una enseñanza más valiosa.
De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria Textil Canaintex, la camiseta original de la Selección Mexicana, fabricada por Adidas, es la más vendida entre las 48 selecciones que participan en el Mundial 2026. Sin embargo, se estima que siete de cada diez playeras de la Selección Mexicana que circulan en las calles son pirata. Este fenómeno forma parte de un mercado mucho más grande. Pues, según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo Concanaco Servytur, alrededor de 40 millones de personas, equivalentes al 80% de los mexicanos adultos, consumen productos pirata, actividad que genera un mercado superior a los 63 mil 262 millones de pesos anuales, equivalente hasta al 8% del PIB nacional. ¿Diríamos, entonces, que es un mal necesario?
En el lado de la formalidad los jefes le dicen a uno “ponte la camiseta”, lo que significa trabajar ocho horas diarias, en muchas ocasiones, por el sueldo mínimo. Bueno, con ese sueldo uno busca el modo porque quiere también ponerse la camiseta del país y entregarse, por un momento, al desbordado grito común, al delicioso sueño en el que todo México gana.