Cultura

Libros, Editoriales y la famosa IA

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Irene Vallejo en El Infinito en un junco nos narró la historia del libro, del papel, de su evolución y se convirtió en un imperdible en nuestra cultura y en otras también.

Pero ¿qué pasa con el libro?. Hay una paradoja se están imprimiendo cada año de 2 o 3 millones de libros entre buenos, menos buenos y malitos. 

Y el problema sigue siendo que la población lee máximo de 2 a 3 libros al año. 

Hay una elite muchas veces académica que leen e invitan a sus estudiantes a leer como parte de la materia que imparten, también hay lectores amantes de los buenos libros y se multiplican los círculos de lectores. 

Eso nos da esperanza de que el libro no muera.

Muchas veces un libro se hace conocido porque inspiró a un director para hacer la película tenemos el caso de la Odisea de Homero en donde los jóvenes no la habían leído y muchos de ellos no sabían quién era Homero con la versión de Cristopher Nolan el libro se dio a conocer o bien tenemos el ejemplo de Agua para Chocolate de Alfonso Araú que impulsó con la película la lectura del libro no al revés. 

El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, Nuestra Señora de París o El jorobado de Notre Dame de Víctor Hugo, la Reina del Sur de Arturo Pérez Reverté y podemos seguir se han conocido por el cine.

Muchas veces la película invita a leer el libro pero me temo que con la tecnología, la mente del espectador prefiere una trama sintetizada a color con mucha tecnología y que les quite la terrible carga de “pensar”.

Santiago Ávila con su libro Tontocracia dice “Se ha dejado de valorar el conocimiento, el esfuerzo y el pensamiento crítico para abrazar la comodidad de respuestas fáciles”.

¿Qué está pasando con las editoriales y las librerías en México? 

Debido a una política federal se han dejado de comprar buenos libros por parte de la Comisión de libros de texto gratuitos, y por parte de la Secretaría de Educación, del Fondo de Cultura Económica (FCE) y Educal. 

En otros sexenios los libros de editoriales independientes la Secretaría de Educación les compraba para colocarlos en las bibliotecas de México y también se vendían en las tiendas de Educal o del FCE pues eso se acabó con la consecuencia de que muchas editoriales han cerrado y que los alumnos de menor ingreso no tendrán acceso a ellos.

Y no hablo de las grandes editoriales extranjeras que tienen un gran soporte económico y que no les afecta.

Ahora bien las librerías también están cerrando no hay lectores, no hay ventas y además tienen su “coco” que se llama Amazon y que los lectores compran en ese sitio porque en tres días tienen el libro en sus manos.

Y lo que viene es peor, la Inteligencia Artificial (IA) que se ha apoderado de todos los libros que los autores han escrito desde “El infinito en un junco” para que cualquiera los pueda usar: síntesis y definiciones, muchas veces información falsa y otras no. 

Se han puesto demandas a estas megaempresas por no pagar derechos de autor. 

La pena es que muchas bibliotecas han regalado o tirado sus libros por eso de la IA, error garrafal. 

El papel siempre es un respaldo.

Está demostrado que el escribir a mano y leer ayuda a los alumnos a tener mejor comprensión de la lectura y del mundo, a cambio les hemos dado a los niños y jóvenes computadoras, IPad, celulares haciéndolos dependiente de la tecnología y quitándoles la oportunidad de que su cerebro asimile la realidad no la tecno.

Y para probar le pregunte a la IA ¿Cuáles efectos va a tener el cerebro humano con la IA? Esta es la respuesta:

“La inteligencia artificial modificará el cerebro humano al alterar la memoria, la atención y los procesos de toma de decisiones.

Cambios en la Memoria

Memoria externa: El cerebro confía en la IA para guardar datos.

Menor retención: Recordar números o hechos se vuelve menos necesario.

Enfoque en buscar: La mente prioriza cómo encontrar la información en lugar de almacenarla.

Capacidad de Atención

Atención fragmentada: El uso constante de herramientas rápidas reduce la paciencia.

Menor concentración profunda: Cuesta más trabajo leer o pensar en un solo tema por mucho tiempo.

Toma de Decisiones

Menor esfuerzo mental: Delegar opciones en algoritmos disminuye el análisis propio.

Pérdida de juicio crítico: Aceptar respuestas automáticas sin dudar debilita la habilidad de resolver problemas por cuenta propia.

Neuroplasticidad

Adaptación cerebral: El cerebro se reconfigura para usar la tecnología con rapidez.

Nuevas habilidades: Mejora el manejo de datos múltiples, pero se descuidan otras funciones reflexivas.”

Así queridos cinco lectores como dice el gran “Catón Coahuilense” tome usted sus providencias.

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María Isabel Saldaña
  • María Isabel Saldaña
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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