Sociedad

El virus de la ignorancia

  • Columna de Marco Sifuentes
  • El virus de la ignorancia
  • Marco Sifuentes

Ortega y Gasset llegó a asegurar que la ignorancia no era tan mala como suele pintársela, si partimos de su idea acerca de que ésta es la falta de un conocimiento por conocer; (y no, no es redundancia).

En pocas palabras, lo que entiendo que nos quiso enseñar el gran pensador es que hay dos tipos de ignorante: el que ignora lo que anhela saber y busca la manera de resolverlo para terminar sabiendo y conociendo lo que antes desconocía. Así surgen el conocimiento, la ciencia, la filosofía e incluso el arte.

Mientras que, por el contrario, existe otro ignorante que no sabe, que no sabe que no sabe y que le vale madre saber.

Lo peor de este tipo de ignorante, que desgraciadamente suele ser el más común, es que cree que con lo poco que sabe ya la hizo y, para acabarla de joder, cree que lo sabe todo y de todo, pero lo que realmente no sabe es que todo lo que sabe, lo sabe mal.

Basta un ejemplo para ilustrar esta teoría: Alguien que ignora la distancia que existe de la Tierra al Sol y, ante la imposibilidad de emprender un viaje para tomarle medidas, decide crear un modelo a través de la luz del astro, la rotación de la tierra en torno a él, el ciclo lunar y un sinfín de elementos que ignoro pero que le permiten calcular dicha distancia, la cual, por cierto, ignoraba hasta antes de escribir esta columna, pero que gracias a mi previa e inquieta ignorancia ahora sé, al igual que ustedes, que es de 149.6 millones de kilómetros. Y ninguno de nosotros tuvo que abordar un cohete espacial a prueba de radiación solar para saberlo.

El otro ejemplo es el de quien al no haber leído esta columna, ni estudiado ciencias relacionadas con las medidas y los astros o, simplemente, por no tener una ignorante inquietud que lo incite a conocer ese dato, permanece ignorante de él aun cuando éste está a su alcance en todo momento. Yo le llamaría a ésta una ignorancia pasiva e inocua, tal vez, momentánea.

La cosa se complica cuando sabiendo unos y teniendo a la mano la información, los demás, hay quien aún sostiene que la Tierra es plana y que el Sol no puede estar tan lejos, por tratarse de una especie de redondo pajarraco brilloso que da vueltas alrededor, ya no de su ignorancia, sino de su redonda y esférica imbecilidad.

Confieso que hasta hace muy poco ignoraba la existencia de estos patéticos fulanos, aunque ahora, al igual que todos ustedes, los que me leen, saben que se autodenominan “Los Terraplanistas” y que serían capaces de volver a censurar a Copérnico y de hacer que Galileo Galilei se tragara y rejurgitara sus palabras.

“Y sin embargo, se mueve” y ahí sigue esta especie que además de ignorante se muestra intolerante con quien trata de hacerla entrar en razón.

Entre estos especímenes sobresale un par de notables y refulgentes bichos, uno que asegura que el cambio climático no existe y otro que sostiene sus falsas creencias argumentando siempre tener otros datos.

Ambos enfrentan hoy un reto mayúsculo al igual que el resto de la humanidad: el hasta hace poco ignorado bicho del Coronavirus. Lo preocupante es cómo saldremos de ésta de la mano de semejante par de bichos y su supina ignorancia. 


ceo@mkf.mx

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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