A lo largo de la historia, numerosas mujeres han asumido la tarea de abrir espacios para que otras puedan expresarse y ser escuchadas. Escritoras, poetas y periodistas han desafiado en distintos momentos las barreras de su tiempo, incluyendo también a activistas que han impulsado causas sociales y culturales donde su esfuerzo ha contribuido a construir una sociedad más incluyente.
Han existido figuras como Rosario Castellanos, que defendió el derecho de las mujeres, haciendo de la literatura una herramienta para reflexionar sobre la condición femenina y las desigualdades sociales, narrativa de una larga tradición y que ha contribuido a una generación de mujeres comprometidas con la palabra y la transformación de su entorno.
Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un evento que se celebró en el Centro Tolzú, de la Ciudad de Toluca, lugar donde se presentó la revista Plumas Feministas, que reúne exclusivamente a mujeres que expresan sus opiniones sobre distintos temas de interés general. Más que una publicación, este esfuerzo representa un espacio de expresión colectiva donde convergen experiencias y reflexiones sobre la realidad social, política y cultural de nuestro tiempo.
La revista, que ha sido impulsada por el Partido del Trabajo, resalta la libertad de expresiones y la diversidad de visiones de las participantes, sin centrarla en determinada ideología.
Desde distintas perspectivas y sensibilidades, sus colaboradoras contribuyen a fomentar la conciencia mediante el dialogo en temas de interés tanto para hombres y mujeres, enfatizando que la construcción de una sociedad más justa e incluyente sí es posible a través de una tarea compartida.
La publicación, como lo pude atestiguar, abre una ventana para que las voces de las mujeres mexiquenses sean escuchadas en otros temas distintos a la igualdad de género, con temas como Justicia para Mujeres, un reto persistente; Nuestro primer idioma fue la rabia; y Sin Memoria Histórica no hay Futuro Sostenible.
La revista Plumas Feministas abre sus páginas a voces diversas que desde sus propias convicciones e historias aportan al debate público.
Es loable que una organización política, en un momento en el que la agenda pública se encuentra dominada casi por completo por el debate y la confrontación ideológica, dedique tiempo a un espacio a la reflexión, al análisis y a la expresión de las mujeres.
Merece una mención quien tuvo la iniciativa y la responsabilidad de conducir este proyecto, logrando convocar a mujeres mexiquenses de sensibilidades y trayectorias distintas para compartir sus reflexiones en un mismo espacio: El esfuerzo de la Doctora Angélica Rivadeneyra, Coordinadora Editorial de la revista, permitió convertir una idea en una plataforma plural de expresión y diálogo.