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Morena: la hora de arroparse con sus aliados

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  • Morena: la hora de arroparse con sus aliados
  • Marco Antonio Rodríguez Blásquez

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Los acontecimientos recientes en Baja California dan una lección a Morena, que prefirió privilegiar la confrontación sobre el diálogo con uno de sus aliados históricos, el Partido del Trabajo. No ha entendido o no es su deseo entender que las coaliciones deben construirse sobre la confianza, el reconocimiento y el respeto a la fuerza política de cada partido. La estrategia de pretender avasallar a los aliados, imponer decisiones unilaterales o asumir que el partido mayoritario puede prescindir de ellos, lejos de fortalecer al movimiento, genera inconformidad, rupturas y desconfianza.

Baja California es un ejemplo de que las diferencias internas pueden escalar cuando no existen mecanismos de negociación política, por lo que el reto para Morena es comprender que ahora más que antes depende del apoyo de sus aliados.

En las últimas semanas ese partido ha enfrentado cuestionamientos derivados de señalamientos contra algunos gobernadores y funcionarios públicos por presuntos vínculos con el crimen organizado, y aunque corresponde a las autoridades investigar y, en su caso, acreditar responsabilidades, el costo político de los señalamientos es innegable.

En este contexto cobra relevancia que voces del propio movimiento hayan reconocido el impacto de esta situación. Hace unas semanas el diputado federal del Partido del Trabajo, Comisionado Político en el Estado de Mexico, Reginaldo Sandoval, sostuvo que esos señalamientos sí habían afectado la imagen de Morena, sin embargo, sus declaraciones fueron cuestionadas por diversos legisladores de Morena, quienes consideraron innecesario hacer públicos tales señalamientos.

Semanas después, el propio coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, terminó por reconocer que esos cuestionamientos sí han tenido un impacto político en el movimiento, con lo que más que una contradicción, los hechos parecen darle la razón al diagnóstico que Reginaldo Sandoval había planteado desde un principio.

La diferencia es que una afirmación formulada por un aliado fue recibida con críticas, mientras que el mismo planteamiento, expresado posteriormente por el líder parlamentario de Morena, adquiere una dimensión distinta al interior del movimiento, confirmando que la autocrítica no debe depender de quien la formule, sino de la disposición para reconocer la realidad y corregir el rumbo cuando sea necesario.

Morena, si aspira a mantener la confianza ciudadana, debe entender que la autocrática no es una muestra de debilidad, sino de madurez política en la que sus aliados pueden desempeñar un papel importante, particularmente el Partido del Trabajo, que ha demostrado capacidad para señalar problemas internos sin romper la unidad, privilegiando la fortaleza del movimiento por encima de intereses coyunturales.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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