Son tiempos donde la palabra honestidad se ha vuelto recurrente en el discurso que enarbola la 4T, narrativa que pone en entredicho la congruencia entre el discurso y la práctica, al ser evidenciados personajes públicos por actos de corrupción.
Casos recientes como el del gobernador de Sinaloa debilitan la credibilidad de un principio, que en teoría debería ser incuestionable en el ejercicio del poder, con una práctica que se creía superada.
Esto obliga a una profunda reflexión sobre el papel que deben desempeñar los servidores públicos, quienes deberían conducirse con transparencia, integridad y vocación de servicio.
Sin embargo sería impreciso e injusto asumir que esta realidad alcanza por igual a los servidores públicos de esta administración federal, ya que existen perfiles que destacan por la trayectoria que han construido, con base en resultados y en una conducta intachable.
Tal es el caso de Esteban Moctezuma, cuyo desempeño se distingue por una conducta consistente, un bajo perfil mediático y una orientación clara a resultados. Su lealtad ha sido institucional y no coyuntural, y su ejercicio en el servicio público se ha sostenido en criterios de eficiencia y probidad, aportando evidencia de que la integridad en la función pública es posible, siempre y cuando los compromisos adquiridos se asuman con responsabilidad.
Lo conozco hace más de tres décadas, y he tenido el honor de colaborar con él en la Secretaría de Educación Pública y posteriormente en la Secretaría de Gobernación, reflejando en su desempeño honestidad probada y un perfil que privilegia la eficacia sobre el protagonismo.
A ello se suma su capacidad negociadora en escenarios complejos; sabe construir acuerdo sin perder los objetivos de fondo, además de su habilidad para el cabildeo que no radica en la imposición, sino en hilar fino con los actores, en los tiempos y en las circunstancias.
En la primera ocasión que fue Secretario de Educación, con Ernesto Zedillo como presidente, negoció con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y gracias a su gestión se logró implementar el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa en el año 1990, acuerdo que permanece vigente, confiriéndole la responsabilidad a los gobiernos estatales del ejercicio presupuestal.
Como Secretario de Gobernación se introdujo en la selva de Chiapas a fin de negociar con el subcomandante Marcos. En esta misma institución, un logro de gran envergadura fue la creación de los grupos Beta, cuya misión es brindar apoyo a los migrantes en la frontera con Estados Unidos, corporación que a lo largo de los años se ha mantenido protegiendo la integridad de nuestros connacionales.
Mi primer invitado en el programa “Punto de Encuentro” que se transmite por la plataforma Cadena Política Radio fue Esteban Moctezuma, al poco tiempo de ser nombrado Embajador de México en Estados Unidos, donde su gestión, aún con las presiones actuales de ese país al gobierno de la presidenta Sheinbaum, ha sido bien valorada en los círculos políticos y empresariales de Washington.