Ante la inminente división al interior de Morena, tendrán que adoptarse medidas urgentes si pretende permanecer como la fuerza política de México por excelencia. De no acelerar la operación cicatriz, no serán más la supremacía del poder político existente desde 2018, a partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador.
Y es que el llamado “fuego amigo” afectó ya de manera casi letal a los supuestos líderes, tanto del partido como de la Cámara de Diputados y de Senadores, quienes han perdido fuerza y credibilidad al interior de ese Instituto político que sufre embates a diario por diversas corrientes que integran a ese partido guinda.
Luego de la dimisión de Adán Augusto López Hernández como “líder moral” de la Junta Coordinación Política de la Cámara de Senadores hasta el 1 del presente mes, la fractura de Morena fue más evidente debido a quienes no comulgaban con el entonces líder senatorial empezaron a lanzarle detracciones y afrentas guardadas a lo largo de los 16 meses que ocupó el cargo en cuestión.
En esa declinación que implicó también la caída de posibles gubernaturas, presidencias municipales, refrendos, así como nuevas candidaturas a la Cámara de Diputados avalados con antelación por el propio Adán Augusto, registrará otras rupturas que también arrojará mayores divisiones.
Y es que también otro de los factores negativos que han influido en el seno del partido guinda es la constante lucha entre el Partido Verde y los grupos tradicionalistas que ya están enquistados tanto en las diligencias estatales como en el comité directivo que encabeza Luisa María Alcalde.
Por ello será importante que alguna de las cabezas visibles de Morena con ascendencia moral y que no tenga tantos compromisos con la dirigencia del partido y sí la fuerza moral que se requiere, se lance a esa tarea de reivindicación así como de saneamiento en los grupos de poder, con el único objetivo de que vuelvan a unirse para adjudicarse las elecciones del año próximo.
La tarea no será larga, pero sí con la consideración de que los comicios de 2027 serán muy disputados, debido a que también en esa división al interior morenista que hoy registra más invasiones y desaguisados a nivel nacional y en el que la dirigencia del partido tiene graves fallas, influirá de forma definitoria en los resultados finales.
Sin duda, uno de los factores que siguen en la influencia de las decisiones partidistas son las determinaciones de López Obrador, quien no deja que Claudia Sheinbaum adopte de forma completa la cabeza de esa institución.
Hoy la jefa del ejecutivo federal tiene enfrente el gran reto de permanecer con éxito al frente de la presidencia de México, sólo que tendrá que remar contracorriente, so pena que quiera quedarse en la orilla por la influencia de decisiones que aún le dicta el otrora presidente de la República.
Sheinbaum ya no debe dejar transcurrir más tiempo para tomar de una vez todos los bártulos de la nave, que en ocasiones pareciera hacer agua. De ahí el golpe de timón que debe dar de manera decisiva hasta para que sus aliados se unan a la capitanía, y de ahí lleguen con todo el éxito a un buen puerto llamado México.
Notas de Trascendencia
Sin duda el libro publicado por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, Ni Venganza, Ni Perdón, hará más estragos al interior de Morena, toda vez que en el mismo Scherer pone al descubierto varias de las presuntas ilegalidades cometidas por el ex vocero de López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas.
El ex Consejero Jurídico del propio tabasqueño narra todas las desviaciones y excesos que habría cometido Cuevas, quien obtuvo el cargo asignado por AMLO a sugerencia de su vocero por más de 20 años, César Yáñez.
Debido a su interesante contenido, el compendio de más de 319 hojas y 29 capítulos ya levantó polémica al interior de Morena y a la presidencia de la República, por los hechos contados con una sintaxis y una narrativa de excelencia.
Lo recomiendo de manera amplia a todos nuestros apreciados lectores. Enhorabuena a los talentosos Julio Scherer Ibarra y al colega Jorge Fernández Menéndez.