Política

Democracia no es concentración: México necesita pluralidad, no poder absoluto.

  • Torre Azul
  • Democracia no es concentración: México necesita pluralidad, no poder absoluto.
  • Marcelo Torres Cofiño

La discusión sobre la reforma electoral impulsada por Morena no puede reducirse a un debate técnico ni a un intercambio de consignas partidistas. 

Lo que está en juego es algo mucho más profundo: el modelo de democracia que queremos para México. 

Desde Acción Nacional, la postura es clara: esta reforma no fortalece la democracia, la debilita, porque apuesta por la concentración del poder en un país cuya mayor riqueza política ha sido, precisamente, su pluralidad.

México no es —ni debe aspirar a ser— un país de pensamiento único. Somos una nación diversa en lo político, en lo cultural, en lo social y en lo territorial. 

Nuestra democracia se construyó para reflejar esa diversidad, no para aplastarla. 

Sin embargo, la propuesta de Morena avanza en sentido contrario: busca reducir la representación plural, debilitar al árbitro electoral y centralizar decisiones que hoy corresponden a órganos autónomos, estados y municipios. 

Eso no es modernización democrática; es regresión.

La concentración de poder siempre ha sido enemiga de la democracia. 

Cuando un solo grupo define las reglas, controla al árbitro y compite al mismo tiempo, el resultado es previsible: elecciones menos libres, menos equitativas y con menor confianza ciudadana. 

Por eso preocupa que esta reforma nazca desde el Ejecutivo, sin un verdadero parlamento abierto y sin consenso con la oposición. Las reglas del juego democrático no pueden escribirse desde una sola trinchera.

Además, centralizar funciones electorales en la Ciudad de México implica debilitar el federalismo. México no es un país unitario, sino una república federal, donde los estados y municipios no son concesiones del poder central, sino niveles de gobierno con autonomía y responsabilidades propias. 

Vaciar de contenido a las entidades federativas es desconocer nuestra historia constitucional y erosionar los contrapesos territoriales que sostienen la democracia.

La eliminación de mecanismos de representación proporcional tampoco es un asunto menor. Lejos de corregir distorsiones, esta medida apunta a borrar la pluralidad del Congreso.

El problema de México no ha sido la pluralidad, sino la sobrerrepresentación fraudulenta, que permitió fabricar mayorías artificiales que no reflejan la voluntad real de los ciudadanos. 

Quitar voces no fortalece al sistema; lo empobrece.

Por todo ello, el voto en contra de esta reforma no es un acto de oposición automática, sino una defensa responsable de la democracia. 

Acción Nacional no se opone a una reforma electoral que mejore el sistema; se opone a una reforma que concentre el poder, debilite las instituciones y silencie la pluralidad. 

Porque sin pluralidad no hay democracia, y sin democracia no hay futuro para México.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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