Desde 1938, año en que se promulgó la Ley de Normas Justas de Trabajo, Estados Unidos estableció la semana laboral de 40 horas. Actualmente, muchos otros países del mundo mantienen este mismo esquema temporal: Noruega, Austria, Japón, Canadá, Italia, Finlandia, Luxemburgo, Portugal, Suecia y Corea del Sur, por mencionar solo algunos. En otros lugares, la tendencia es hacia una reducción aún mayor: España está implementando un proceso gradual para llegar a una semana laboral de 37.5 horas, mientras que Dinamarca ya cuenta con una de 37 horas y Francia con una de 35.
La experiencia acumulada en estos países ha demostrado empíricamente que la reducción de la semana laboral no solo genera beneficios para las y los trabajadores, sino que también impulsa la productividad de las economías que la adoptan. Por un lado, permite a las personas alcanzar un equilibrio más sano entre su vida personal y laboral, lo cual se traduce en mejoras en su salud, en mayores niveles de felicidad y en un bienestar material y espiritual más pleno. Por otro lado, la economía se fortalece, porque la productividad aumenta: crece la motivación de las y los trabajadores, disminuye el absentismo y se reducen tanto los errores como los accidentes. Conviene subrayarlo: está comprobado que reducir la semana laboral incrementa la productividad, demostrando que el bienestar de las personas y el crecimiento económico no son objetivos opuestos, sino complementarios.
Tras el largo invierno de los gobiernos neoliberales, México vive hoy una verdadera Primavera de los derechos laborales impulsada por los gobiernos de la transformación. Las acciones han sido múltiples y han beneficiado a millones de mexicanas y mexicanos. Un aumento real de 154 por ciento al salario mínimo. Un incremento en las vacaciones pagadas. La eliminación de la subcontratación (outsourcing) y el fortalecimiento del reparto de utilidades. El programa Jóvenes Construyendo el Futuro, dirigido a personas entre 18 y 29 años. Los esfuerzos para el rescate de los mineros de Pasta de Conchos. El establecimiento del voto libre de las y los trabajadores. La reforma a la Ley Federal del Trabajo en materia de plataformas digitales.
Ahora, liderados por la presidenta Claudia Sheinbaum, hemos dado otro paso decisivo en esta Primavera: la reducción de la semana laboral de 48 a 40 horas. Al igual que ha ocurrido en estos años con el aumento del salario mínimo, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo, esta reforma en materia laboral será implementada de manera gradual. A partir de 2027, se reducirán dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas en 2030.
Se trata de una transformación histórica. Requiere tiempo para que todos los sectores involucrados —trabajadores, empleadores, sindicatos y autoridades— podamos adecuarnos a ella. De esta forma, la reforma podrá suceder de la mejor manera, mejorando la vida de las y los trabajadores e impulsando la productividad y el dinamismo de la economía mexicana. Así, entre todas y todos, avanzaremos en la construcción del México que siempre hemos soñado: justo, fraterno y pleno.