Política

¿Línea dorada, para quién?

  • Entre ciudadanos
  • ¿Línea dorada, para quién?
  • Ma. del Carmen Platas Pacheco

A menos de un año de estar funcionando, la que sería la obra emblemática del sexenio 2006-2012 del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, una vez más se hizo evidente la inmensa corrupción que como cáncer feroz y terminal se ha hecho presente en las entidades federativas gobernadas por políticos del PRD.

Después de casi seis meses de haber suspendido operaciones, el desfile de dictámenes contradictorios son unánimes al mostrar las graves inconsistencias con que se tomó la decisión de construir, excavar y edificar donde no era adecuado y con evidentes errores de diseño, materiales y equipos de menor calidad a los requeridos y presupuestados.

En esencia, una ensalada de desaciertos y de deshonestidad que ha hecho inservible una obra que le costó a los habitantes de la Ciudad de México molestias urbanas a lo largo de casi cuatro años, por lo extenso y demorado de los trabajos de construcción.

Esta línea fue inaugurada el 30 de octubre de 2012. El costo inicial se calculó en 17 mil 583 millones de pesos. A la mitad de la obra, la cifra ya ascendía a 23 mil 637 millones y, al día de la inauguración, a casi 50 mil millones.

Lo más lamentable de todo esto es que además de las demoras en la entrega y operación y los sobrecostos que pagó la ciudadanía, los usuarios continúan pagando y sufriendo las consecuencias.

Desde que se suspendió el servicio de la línea dorada, el Sistema de Transporte Colectivo Metro todos los días paga el boleto de camión más caro de la ciudad a 160 mil usuarios. Un servicio "provisional" de 300 camiones que se han destinado para hacer por las vialidades naturales, de calles y avenidas el recorrido de la línea dorada.

El trayecto se realiza en aproximadamente dos horas y el congestionamiento de automóviles y usuarios tiene a la ciudadanía muy molesta con el gobierno de la ciudad, porque no sólo fueron prórrogas en la construcción de la obra, sino que una vez puesta en operación se ha hecho evidente la inmensa corrupción que estuvo presente en cada tramo.

Cabe señalar que el pretendido servicio "provisional" gratuito es insuficiente, pues deja sin atender a más de la mitad de los usuarios potenciales de la línea dorada y, además de escaso, tardado, incómodo e inseguro, es más caro que el propio Metro.

La pregunta subsiste y sigue siendo obligada ¿línea dorada, para quién?

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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