“Si perdemos la lectura, y a algunos no les importa, a lo mejor se va a perder la conversación… y, con ello, la amistad”. Aseguraba obviamente un escritor que sabe de la importancia de leer, pensar, considerar y conversar.
Decimos siempre que la lectura es muy importante, pero a veces no reparamos en lo que hay debajo de esa importancia, en el sustento, en la base, en por qué es importante leer, y es que el gran problema de nuestro tiempo es que hemos entrado en un ritmo inhumano, que no deja tiempo para casi nada, no deja tiempo para leer.
Si no hay lectura tampoco hay conversaciones, porque la conversación está muy unida a los libros, que nos ayudan a conversar, no porque hablemos sobre ellos, sino porque nos valemos de lo que en ellos hemos leído para construirnos nuestra propia idea. “Si no es posible la lectura y si no es posible la conversación, la última consecuencia de esta falta de tiempo es que la amistad no será imposible. Si no hay amistad sin conversación, probablemente no haya amistad sin libros, sin lectura sin algo de lo que hablar”. El gran problema de fondo es el tiempo, el ritmo en el que vivimos.
Habrá que subrayar que para ser una persona culta hay que leer. Y también reconocer que el tipo de cultura que hoy se ofrece es una cultura pasiva, que no requiere tanto esfuerzo de auto digestión, como el teatro o festivales de música.
Para los niños hablar sobre los libros es una actividad en sí valiosa, pero también es el mejor entrenamiento que existe para hablar bien sobre otras cosas. De modo que al ayudar a los niños a hablar de sus lecturas, los ayudamos a expresarse acerca lo que hay en sus vidas.
Compartir el entusiasmo (lo que gusta o no gusta del libro), las dificultades (aquellas partes que no se entienden) y los patrones narrativos que se van descubriendo a medida que transcurre la lectura, es decir, aquellos eventos, personas o lenguaje que los lectores extraen de su propia vida e incorporan a la lectura para interpretarla (ir del mundo al texto). Leer es una actividad activa y dinámica.
Desafortunadamente los tirajes de las principales publicaciones son de unos cuantos miles de ejemplares. Ni periódicos,ni revistas, mucho menos libros se editan en un número cercano al de los millones de mexicanos que saben leer y escribir. Se estima que unos doce millones de personas en el país compran diarios, revistas, fotonovelas o historietas, en cambio...hay apenas poco más de medio millón de compradores de libros.
luisrey.delgado@grupolala.com