Política

Administrar lo imposible: migración

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

El lunes, todo lo contrario. Lo contrario al papel anunciado de la Guardia Nacional, creada para pacificar el país. Lo contrario a lo planteado como políticas de migración frente a los vecinos centroamericanos. Lo contrario a lo discutido furiosamente en México ante las intenciones de Donald Trump de hacer un muro pagado por nosotros. Lo contrario a la forma como siempre hemos querido que traten a nuestros migrantes en la otra frontera. Lo contrario a lo que hemos discurrido en México sobre los derechos de quienes solo buscan un futuro mejor para sus hijos, o un futuro, punto. Lo contrario a lo que prometieron las campañas presidenciales y no solo la de Andrés Manuel López Obrador, ciertamente la más enfática en buscar y atacar las raíces de la migración: la pobreza y la violencia donde se originan. Lo contrario a lo que no hace tanto tiempo, aunque no lo parezca, muchos mexicanos hacían, contando con sus instituciones públicas: ayudar, buscar trabajos eventuales, poner a disposición fuerzas de seguridad y lugares públicos para aliviar el paso de las oleadas migrantes hacia Estados Unidos.

¿Cómo llegamos hasta aquí? La política es el arte de lo posible y todo parece indicar que aquí lo posible se hizo lejano o dejó de existir, que todo aquello era parte de las ilusiones o del infantilismo de los mayores, como dice Peter Sloterdijk: “el arte de lo posible es sinónimo de la aptitud para salvaguardar el ámbito de la política frente a los excesos de lo imposible” (En el mismo barco, Siruela).

El punto es que, al menos en este tema, el ámbito de la política se vuelve cada vez más estrecho. Más que el arte de lo posible, como la definió Otto von Bismarck, se convierte en la administración de lo imposible. Y de la consiguiente frustración.

Arancel mata buenas intenciones. La amenaza venida de más al norte acabó con la posibilidad de ser por una vez diferentes. Al menos durante un tiempo. Todavía no se termina de firmar el Tratado con Estados Unidos y Canadá y de cualquier manera Trump ya demostró que aún por fuera del tratado puede imponer aranceles específicos y desatar guerritas comerciales.

La capacidad del gobierno de López Obrador en este punto está ya en la celda, pero aún no está cerrada la reja. Después de lo que pasó el lunes, detención y deportación de cientos de personas, con uso en algún caso (¿aislado?) de gas lacrimógeno, AMLO hizo hincapié en que “Hay instrucción de que no se utilice la fuerza” y que “el que quiera quedarse tiene empleo”. Insistió: “en el sur hay empleos, en las maquiladoras tenemos acuerdo con empresas para que se reserven plazas para migrantes, es empleo, es atención médica, es refugio, regreso asistido, protección, todo lo que podemos hacer”. Además, “No queremos que lleguen al norte y que puedan ser enganchados o víctimas de la delincuencia”.

Sin embargo, el lunes pasó lo que pasó. Se puede suponer que el “arte de lo posible” tiene mucho de la paciencia del navegante en medio de una calma chicha, que debe permanecer tostándose bajo el sol en espera de una primera racha de viento. Pero no parece esta vez que el viento nos espere a la vuelta de la esquina.

El beneplácito de Donald Trump lo dijo todo. Y la sagacidad del presidente López Obrador para encontrar lo posible está a la deriva. 


luis.petersen@milenio.com


Google news logo
Síguenos en
Luis Petersen Farah
  • Luis Petersen Farah
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.