Opinión
Luis Miguel Rodríguez Cruz
Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
  • La afición debe aguantar

    Partido de altas emociones en Querétaro. Al Santos no suele irle mal en ese campo; era una buena oportunidad para terminar con esa sequía brutal de no obtener victorias como visitante.
  • La irrupción de Alejandro Irarragorri

    Aquella vez el capitán, Carlos Izquierdoz, salió llorando ante los medios, diciendo que a los jugadores y a sus familias les dolía mucho lo que estaba sucediendo.
  • A un hijo no se le manda a la guerra y sin fusil

    Es oficial: el Santos es el peor equipo del torneo. Y no se vale, ni es justo, ni profesional, ni ético, que hayan puesto a todo volumen en himno del Santos en cuanto el árbitro pitó el final del partido ante Mazatlán.
  • Ya no hay nada qué hacer

    Adomaitis, una leyenda (e ídolo de verdad), levantó la mano para ayudar. Estoy seguro que otros como él, otras leyendas, está ansiosos por ayudar en la causa de salvar al Santos.
  • Pues sí, el Santos tiene nivel de división de ascenso…

    Una vez más se ha vuelto a jugar con los sentimientos de la afición, casi exigiéndoles fidelidad y lealtad incondicional e innegociable desde antes del inicio del torneo.
  • ¿A quién le motiva la Selección Mexicana?

    La Selección Mexicana no motiva. El Mundial en México motiva poco.
  • Este inicio no estaba presupuestado

    El cierre del Santos fue mejor y pudo ganar el final, pero la suerte y el futbol no han andado de buenas con el Santos.
  • Pésimo resultado, “buena” impresión

    No hay nada peor que iniciar un nuevo torneo con derrota en casa; al pobre Santos le tocó el peor resultado posible en su presentación en casa.
  • A 5 días de debutar en la sala de juicio llamada Estadio Corona

    Pero para que el Santos recupere su grandeza necesita grandes jugadores o, en su defecto, un entrenador que logre hacer mejores a los actuales futbolistas para que saquen su mejor potencial. Mientras tanto, hasta no ver, no creer.