Empiezan a circular nombres de las posibles bajas para el Santos, de entre las que suenan futbolistas que, de salir, darían acceso a otros posibles nuevos fichajes. Villalba y Dájome figurarían como posibles bajas, entre otros.
La que más impacta sería la posible baja de Carlos Acevedo. Y sí, asusta un poco esa posibilidad, pero hay que ver el lado económico, porque sería de gran impacto financiero para el club.
Aquí debe imperar un factor que daría un poco de alivio: el joven arquero Héctor Holguín tiene buenas condiciones, puede llegar a ser confiable y su crecimiento (dadas las interesantes condiciones que tiene) podría aumentar con los años.
Que nadie se asuste, así comenzó Acevedo.
La jornada pasada inicié mi artículo con la siguiente reflexión: El Santos ya se está “armando” para el próximo torneo.
Y es obvio que, como ha pasado en los últimos años, está dejando mucho qué desear en lo referente a reconstruir al equipo.
Solamente llegan (por el momento) parches o “curitas” para las profundas heridas que tiene el equipo.
Y esto es del conocimiento de todo el contexto que rodea al Santos, incluida su lastimada afición.
Pero aquí sucede un fenómeno único: la afición del Santos nunca, pero nunca, se acostumbrará a tener un equipo chico.
Si a alguien le llegó a pasar por la mente la idea de que la afición bajará los brazos y se acostumbrará a la medianía, está muy equivocado.
La afición cada día que pasa exigirá un mejor plantel, un mejor equipo para volver a ser protagonista.
De momento no hay mucho en lo referente a refuerzos y la afición, ya tan pronto, se empieza a desesperar.
Por lo pronto, el regreso del “Mudo” Aguirre ya es tema fuerte en redes sociales, donde el Santos puede darse una idea general de lo que opina su afición sobre ese retorno: la inmensa mayoría desaprueba la vuelta del de San Pedro.
También se anunció a Diego González, paraguayo, ex del Altas (también). Mediocampista/delantero/ofensivo, con buenas cualidades pero que se encuentra, al igual que Aguirre, estancado actualmente.
Nunca podemos asegurar que algún futbolista no vaya a funcionar, como tampoco podemos pronosticar que su rendimiento será óptimo. Hasta no ver, no creer.
Habrá un inmenso descanso de aquí al inicio del nuevo torneo.
Se nos viene el Mundial y la atención estará centrada ahí. Renato Paiva y el Santos tendrán mucho, bastante, demasiado tiempo para rendir cuentas a su afición.