En días pasados, Aleco Irarragorri habló ante los medios y toco algunos puntos bastante significativos. Inició diciendo que “Más que reprocharnos, estamos haciendo estos cambios”.
Haciendo referencia a inversiones que se están realizando, destacando el aspecto de la infraestructura del TSM.
Eso como primera idea. Pues bien, mi reflexión sobre ese primer punto es que no importa cuanta infraestructura innovadora y vanguardista exista en el estadio, mientras los del campo no tengan nivel significativo el día de los partidos, bien podrían jugar en el Santiago Bernabéu y ni con toda esa vanguardia desplegarán un nivel convincente y que satisfaga las necesidades deportivas de su afición.
Qué bueno que el TSM seguirá siendo un complejo de primer mundo, pero a día de hoy eso es lo menos importante.
Aleco habló, también, de cambios en la estructura deportiva; ahí recae el peso sobre Gonzalo Pineda.
Claro, claro que el Santos tiene todos los elementos necesarios, estructuralmente hablando, para poder trabajar de manera extraordinaria, pero si el plantel no tiene futbolistas de nivel significativo, de impacto inmediato (esto urge porque ya tienen años sin impactar), mientras no se tengan grandes capacidades dentro de la cancha, entonces los cimientos de esa estructura estarán muy tambaleantes. Irarragorri manejó el concepto de ser “muy quirúrgicos”.
Aquí solamente puede haber dos líneas de entendimiento. La primera: que hay que ser quirúrgicos para buscar jugadores baratos y ver si sobre la marcha pueden rendir según lo que se esperaría de ellos.
Un gran ejemplo de eso fue Brunetta. Sí, pero él fue la aguja en el pajar.
Si no hay que preguntarle a Villalba, Dájome, “Choco” Lozano, entre otros muchos que no presentaron, ni presentarán, un nivel significativo (como el “Mudo” Aguirre).
La segunda línea de entendimiento, respecto a la inversión de jugadores, va de la mano con la idea de Aleco donde afirmó que: “va a haber esfuerzos económicos importantes para mejorar el plantel”.
Ahhh, entonces podemos estar tranquilos y esperar que lleguen jugadores con el nivel de Diego Lainez, Gorriarán, Jordan Carrillo, Marcel Ruiz, Helinho, Piovi, Palavecino, entre otros.
Por último, cerró con una tajante idea: “el que quiera estar se va a quedar”.
Pues bien, mi querido Aleco: espero que los malos futbolistas del Santos no se quieran quedar.
Todos sabemos cuáles son, porque si ellos deciden quedarse, entonces que Dios nos agarre confesados otra vez.