El sábado 17 de enero pasado murió un queridísimo amigo mío: el politólogo y comunicador neoleonés Luis Lauro Garza Hinojosa (n. 1958), destacado académico, escritor, promotor cultural, gran bohemio y bon vivant. Vivió y murió en su amado Monterrey, aunque era nativo de Tamaulipas —nació en Ciudad Camargo—. Luis Lauro fue el personaje más “regio” que he conocido: simpático, echado para adelante, profundo conocedor y practicante de las calidades humanas que distinguen a los norteños de cepa.
Lo conocí en sus tiempos de académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esto fue en septiembre de 1993, con motivo de nuestra asistencia al seminario Changing political traditions in Mexico, organizado por la Universidad de Tulane, en Nueva Orléans. Entonces la transición democrática mexicana llamaba mucho la atención internacional, en particular lo que sucedía en los niveles “subnacionales”, donde se experimentaban ya las alternancias en municipios y en entidades. Luis Lauro expuso el caso neoleonés y yo el de Guanajuato. Fue muy estimulante intercambiar ideas con este gran personaje, tan conocedor y bien dotado de capacidad comunicativa.
A partir de entonces, fue frecuente que coincidiéramos en foros académicos donde se abordara el tema de la transición. Pero el más importante espacio que compartimos fue el de los encuentros anuales de estudios electorales que se realizaban en diferentes lugares de México. Ese fue el germen de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, la SOMEE, que se formalizó como asociación civil en 1998. Cada año me volvía a encontrar con Luis Lauro en los congresos nacionales e internacionales de la SOMEE; el último fue en octubre pasado, en Medellín, Colombia. Hay que decir que, con el tiempo, Luis Lauro se convirtió en el comunicador ex oficio de nuestra asociación: reporteaba y entrevistaba a los congresistas, tanto a los viejos amigos como a los jóvenes electorólogos. Sus materiales están accesibles en el canal de Youtube de La Q (@LaQmex), el último medio de comunicación que fundó.
En los albores de este siglo Luis Lauro dejó la academia para dedicarse totalmente a la comunicación. Para ello fundó su gaceta digital 15diario.com.mx, y pronto su revista mensual La Quincena, que ha acumulado 20 años y 237 números. Esos, y otros muchos proyectos editoriales y de difusión de la cultura regiomontana, lo convirtieron en un referente comunicacional en el norte mexicano. Pero no se limitó a esa región, y con frecuencia generaba contenidos que tenían relación con el resto del país, como su programa de análisis político Por la República. Su trabajo le valió el Premio Estatal de Periodismo “Francisco Cerda Muñoz” en la categoría Periodismo Digital.
Tuve el placer de colaborar en algunas de sus aventuras comunicacionales desde hace, creo, 25 años. Aunque no coincidíamos en ideología, nunca me impuso cortapisas y me publicó sin condiciones. Era un practicante de la pluralidad y el pensamiento abierto. Un hombre que dejó huella en todos los que lo conocimos. Extrañaré sus charlas, tan divertidas, y su don de gentes. El cariño que desparramó por doquier le está siendo correspondido.