Debido a la última adaptación para el cine de Cumbres borrascosas de Emily Brontë, recordé algunas de las grandes novelas que retratan los celos. Escrita en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell, narra una historia de amor delirante pero también destructivo. Catherine y Heathcliff son los personajes principales. De niños, el padre de Catherine adopta a Heathcliff y, desde entonces, se convierten en almas gemelas, pero es un amor imposible. Catherine se casa con Edgar Linton y, en venganza, Heathcliff se casa con Isabella (hermana de Edgar). En la novela pulsa el maltrato, el alcoholismo, el amor tóxico y la obsesión. “No he sido yo quien ha roto tu corazón, te lo has roto tú misma, y al hacerlo has destrozado, de paso, el mío”.
En la Sonata a Kreutzer de León Tolstói, Pózdnyshev, el protagonista, confiesa sus celos y desesperación en contra del violinista Trujachevski, a quien percibe como un amante en potencia de su esposa. Esos celos alcanzan un cénit cuando el violinista y la esposa de Pózdnyshev tocan juntos la “Sonata para violín no. 9” de Beethoven, la Kreutzer. Pózdnyshey siente que la intensidad de la música es un afrodisiaco que une emocionalmente a su esposa y al violinista.
“Desde el momento en el que me acomodé ya no pude dominar mi imaginación y ella, sin dejar de actuar con una claridad fuera de lo común, comenzó a recordarme mis celos, que comenzaban a desfilar delante de mí uno tras otro, y a cual más cínico”. “¡No, ella no es una persona! ¡Es una perra, una perra vil!” Es de esperar que tras la paranoia y la obsesión del marido la novela culmine en tragedia.
Otelo de William Shakespeare es la obra de celos por antonomasia. Otelo, el comandante moro de Venecia, ha ascendido a Cassio y no a Yago, su lugarteniente. Yago conspira contra Otelo y utiliza charlas malinterpretadas, sugerencias y hasta un pañuelo perdido para convencerlo de que Desdémona —su esposa— y Cassio son amantes. Otelo enferma de celos y asfixia a Desdémona en su lecho matrimonial. “Un hombre con cuernos es un monstruo y una bestia”. Más tarde se da cuenta de las mentiras y estratagemas de Yago y se quita la vida.
Catherine, la protagonista de Cumbres borrascosas, muere tras enfermar de delirios y alucinaciones, una “fiebre cerebral” exacerbada por los nervios, la falta de alimento y la desesperación que le provoca el amor de Heathcliff. Desdémona y la esposa de Pózdnyshev mueren a manos de sus esposos. Escritas en 1604 (Otelo) y en 1889 (Sonata a Kreutzer), siguen dolorosamente vigentes al ser un ejemplo del punto de no retorno que provoca la violencia basada en el género, el sentimiento de propiedad, la misoginia y los celos obsesivos, causas detrás de los feminicidios. Reem Alsalem, relatora de la ONU, participó hace unas semanas en el Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas y sostuvo que en 2024 83 mil mujeres fueron asesinadas en el mundo y cerca de 60 por ciento por sus parejas o familiares.