¿Recuerda a uno de sus maestros? En 2003 presentó su libro de cuentos “La condición del tiempo”, Rafael Ramírez Heredia. (Tampico, Tamaulipas,1942) El teatro experimental del Metro estaba llenísimo, los comentarios estuvieron en las voces de Juan Jesús Aguilar y Arturo Castillo. Los tres han sido maestros de Literatura y de vida. Sus textos engalanan las letras tamaulipecas.
Los más de 6 mil libros que formaron parte del acervo personal de (R.R.H.) fueron donados a la Biblioteca que lleva su nombre. Él se llamó a sí mismo “un escribidor” era un tipo simpático y atrevido.
Maestro de varias generaciones de escritores, periodista especializado en crónica y reportaje, excelente narrador. Por muchos años venía al puerto a impartir sus conferencias, talleres de escritura. Uno de sus últimos cursos fue en el edificio de la Luz, pudimos asistir y conocer ese bello lugar que hoy esta enrejado.
El premio Efraín Huerta de Tampico, en los géneros de cuento y poesía fue establecido en 1982, por Ramírez Heredia con el apoyo de Víctor Palacios, en honor al poeta que recién había fallecido.
Era uno de los premios literarios más importante de nuestra tierra. En 2007 el ayuntamiento de nuestra ciudad, instaura el Premio Nacional de Cuento: Rafael Ramírez Heredia, en homenaje a su legado.
¿Por qué abandonaron esos concursos? Falta de presupuesto, ignorancia, desinterés por la literatura.
Afilaba su bigote, con su reloj en la mano derecha, su brazalete de piel en la izquierda, provocaba para hablar. Una de las insistencias en su taller literario, era que se considerara al libro como parte de la canasta básica.
En las páginas como paredes se guardan secretos, hilvanan añejas esperanzas, hay luz, consuelo. Por eso “el escribidor” pensaba que se necesitaba agregar como un alimento más, en las familias mexicanas.
Si deseamos una educación integral, si realmente queremos eliminar el bajo rendimiento de los estudiantes, hay que seguir insistiendo en leer, leer más. No más libros callados en los estantes, empujarlos a salir, abrirlos, extraer sus palabras, conocer a los maestros, sus páginas nos dan lenguaje, cultura, vida, pertenencia.
No olvidemos, en nuestras acciones diarias, todos somos aprendices y maestros.
Carpe diem.