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Qué bueno que ganó AMLO

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Aunque difiero con muchas de sus políticas y me preocupa el daño de largo plazo de algunas de sus decisiones, debo reconocer que lo mejor que le pudo pasar a México en las elecciones pasadas es que ganara Andrés Manuel López Obrador.

Tras el sexenio de Enrique Peña Nieto, la gente estaba cansada. Se cometieron muchos excesos. La corrupción y la impunidad estuvieron al orden del día.

Un triunfo del PRI habría desencadenado un descontento social masivo. El PAN ya había gobernado en el pasado y la gente quería algo distinto. Cualquier cosa que oliera a status quo no era opción.

En mi opinión, el malestar más que económico era con el comportamiento de nuestros políticos en el poder y con su aparente indiferencia con las necesidades de la población. Estoy convencido de que cualquier otro resultado en las elecciones habría generado inestabilidad.

López Obrador sirvió de válvula de escape social. Su perfil: percibido como un hombre austero, honesto y cercano a la población, encajó como anillo al dedo para el momento que vive el país.

Su discurso ha sido justo lo que quería escuchar la gente: acabar con los excesos, atacar la corrupción, combatir la impunidad, atender a los pobres.

El hecho de que pertenezca a un partido de izquierda ha sumado a su atractivo popular. Ya no se trata de los partidos que ya han gobernado.

López Obrador habla de sepultar la ideología “neoliberal” que ha prevalecido por décadas y propone una cuarta transformación. Para la mayoría de la gente, harta de sentirse marginada, este discurso resuena. Por algo arrasó en las elecciones.

Y, por lo menos hasta ahora, López Obrador ha logrado apaciguar la efervescencia social. No estamos viviendo manifestaciones como las de Chile y otros países. Segmentos de la población que se sentían excluidos, ahora sienten que tienen un aliado en la presidencia.

Como mencioné arriba, no se trata de un tema económico. Prueba de ello es que, pese a que la economía está estancada, la popularidad de López Obrador se mantiene elevada. Se percibe que es un gobierno diferente, que rompe con los vicios reales e inventados de los anteriores.

Ahora bien, que haya sido positivo el triunfo de López Obrador para alivianar la tensión social acumulada no significa que su gobierno será exitoso.

En este espacio he expresado mis numerosas preocupaciones con sus decisiones: desde la cancelación de la reforma educativa y reemplazo por una contrarreforma, hasta la suspensión del aeropuerto de Texcoco y sustitución por el de Santa Lucía. Los resultados económicos a la fecha no son alentadores.

¿Qué precio tendrá la válvula de escape? Aun cuando sea elevado, considero que el precio de que hubiera ganado alguien más sería más alto. Sin estabilidad no se puede pensar en progreso económico.

Obviamente espero que López Obrador tenga éxito. Pero me preocupa el escenario en el que no.

¿Qué significaría esto para México? De darse este caso, todas las ideologías habrían gobernado —derecha, centro e izquierda— sin que el país salga adelante.

juliose28@hotmail.com

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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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