Negocios

México sigue atrapado en el efectivo

Coincido plenamente con Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México, en la necesidad de reducir el uso del efectivo en la economía. De hecho considero que debería ser una prioridad del gobierno por los enormes beneficios que traería para las personas y para el país. Las condiciones son ideales para avanzar. Ojalá exista voluntad política. 

Desde hace años se habla de digitalizar los medios de pago. Recuerdo que fue incluso una de las iniciativas de López Obrador al arrancar su sexenio. Sin embargo, el avance ha sido limitado. Es cierto que los medios electrónicos han ganado terreo, pero el cash continúa dominando entre los mexicanos. Más de 80% de los pagos en pequeños comercios se hacen en efectivo y, entre la población urbana, 95% lo utiliza en su día a día. Ahora viene un nuevo empujón. La administración de Sheinbaum ha retomado el tema y la ABM lo puso en el centro de su Convención Bancaria en Cancún. 

Nunca habían existido tantas herramientas para dejar atrás el efectivo. Prácticamente todos los adultos en México tienen un celular y las plataformas digitales convierten a cada dispositivo en una sucursal bancaria. Soluciones de pago como CoDi y DiMo, aunque lejos de su potencial, avanzan. Y la inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para acelerar esta transición. Estamos frente a una oportunidad de oro.

Está claro que el problema no es tecnológico. Es cultural y de incentivos. A los mexicanos nos gusta el cash y detrás de esa preferencia hay intereses concretos que no quieren verlo desaparecer. El efectivo es el medio ideal para la informalidad, la evasión fiscal y la corrupción. Es el favorito de actividades ilegales y, con frecuencia, de las campañas políticas. No es casualidad que su uso se dispare en época electoral.

El gobierno podría hacer más para revertir esta situación. Sus programas sociales y su peso en la economía son plataformas ideales para impulsar los pagos electrónicos. Más allá de establecer programas mega ambiciosos (que no hay que descartar), se puede empezar con medidas puntuales y sencillas. ¿Por qué no arrancar por las gasolineras, como propone la ABM? ¿O enfocar esfuerzos en las regiones con menor bancarización, particularmente en el sur, y en las familias que siguen fuera del sistema financiero?

Banxico también puede jugar un papel más activo relanzando sus plataformas CoDi y DiMo, con la intención de replicar el éxito de Pix en Brasil, hoy el sistema de pagos más exitoso de América Latina. Y la iniciativa privada, a través de neobancos, fintechs y bancos tradicionales, tiene la capacidad y el incentivo de acelerar esta transformación. 

Los beneficios de reducir el uso del efectivo serían significativos, y van desde una mayor inclusión financiera y seguridad para los usuarios hasta una recaudación fiscal más eficiente y menos informalidad. La mesa está puesta. Ahí está la tecnología. Sería un error dejar pasar la oportunidad.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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