Negocios

2026 pondrá a prueba la euforia por la IA

Existe euforia alrededor de la inteligencia artificial (IA). Las valuaciones de las empresas relacionadas con esta revolucionaria tecnología se dispararon en 2025, al igual que las inversiones en infraestructura. El año que comienza será clave para saber si las altísimas expectativas están justificadas o si estamos frente a una nueva burbuja. 

El año 2025 fue grandioso para los mercados financieros, en particular para las empresas ligadas a la IA. Nvidia, el estandarte del sector, vio subir sus acciones más de 30% y en algún momento su capitalización superó los 5 billones de dólares. Sus utilidades han crecido de manera acelerada, pero los inversionistas no están apostando al presente, sino a la promesa de que esto es apenas el principio. No sorprende, entonces, que los múltiplos de valuación se encuentren en niveles históricamente altos.

Las apuestas por la IA no se limitaron al mercado accionario. Durante 2025 los gigantes tecnológicos invirtieron montos sin precedente en infraestructura, sobre todo en la construcción de centros de datos. La inversión relacionada con esta tecnología representó cerca de 1% del PIB de EU y aportó más al crecimiento económico que el consumo.

Para justificar este auge, la IA tendrá que demostrar que es una tecnología verdaderamente transformadora y capaz de generar utilidades estratosféricas. Ya hay señales en esa dirección. Una de las más claras es su velocidad de adopción. Las herramientas de IA se han difundido a un ritmo inédito. ChatGPT, lanzado a finales de 2022, hoy cuenta con 800 millones de usuarios. 

También comienzan a aparecer indicios de un aumento en la productividad en EU. Las cifras recientes muestran un crecimiento sólido del PIB acompañado de un mercado laboral más débil. Hay varias explicaciones posibles, pero una hipótesis que está ganando terreno es que los trabajadores están produciendo más con menos gracias al uso de herramientas de IA. Para las empresas y la economía en su conjunto, es una excelente noticia, aunque en el corto plazo genere tensiones en el empleo.

Veremos si se confirman los beneficios tangibles de la IA en 2026, tanto para la economía como para las utilidades de las empresas. Los modelos razonan con mayor precisión y presentan menos “alucinaciones”. El gran objetivo de los gigantes tecnológicos es alcanzar la inteligencia artificial general, capaz de igualar o superar la inteligencia humana. Hay quienes creen que ese momento está cerca y otros que nunca llegará. Yo me inclino por el primer grupo, aunque con más cautela.

Nada garantiza que los inversionistas mantengan su paciencia en 2026 si no ven resultados. La historia está llena de innovaciones que atravesaron burbujas antes de consolidarse. Por mi parte, estoy convencido de que la IA transformará de fondo la manera en que trabajamos, aprendemos y vivimos. Puede que sus efectos más profundos no se materialicen por completo en el corto plazo, pero será solo cuestión de tiempo.


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Julio Serrano Espinosa
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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