Una de las características que han definido al instituto armado mexicano es su institucionalidad ante los cuatro cambios de gobierno que ha tenido nuestro país en los últimos 21 años.
Después del triunfo de Vicente Fox en el año 2000, el miedo del círculo rojo era cómo iban a responder los militares a un gobierno que no fuera emanado por el PRI, debido a los 70 años que estuvo en el poder. No pasó nada.
El general Vega García fue institucional, leal y siempre velando los intereses de los mexicanos y del país.
Con la llegada del PAN en 2006 —de manera personal, consideró que en ese año llegó el PAN al poder—, nuevamente surgió la duda de cómo iban a alinearse las fuerzas armadas a Felipe Calderón. La posición del general Galván Galván fue igual a la de su antecesor: primero los mexicanos, México y sus instituciones.
El regreso del PRI en 2012 prendió las alertas sobre cómo unas fuerzas armadas pintadas de azul iban a responder a un gobierno tricolor. El general Cienfuegos mantuvo la institucionalidad y la lealtad con honor hacia los mismos objetivos y, al igual que sus antecesores, jamás obedeciendo órdenes del comandante supremo que pudieran estar fuera de la ley.
A dos años y medio de gobierno, el general Sandoval ha sido congruente y equivalente con su formación militar, al fortalecer por todos los medios posibles al proyecto de nación del actual Presidente.
Raymundo Riva Palacio en su columna publicada el lunes pasado cuestiona ¿qué le pasa al general?
Justamente le pasa lo arriba mencionado. La única ideología que mueve a soldados y marinos es la del servicio a la patria, aunque suene “mamón” y trillado. La realidad es esa y nadie, hasta ahora, ha podido demostrar lo contrario, es decir, a pesar de la crítica, las fuerzas armadas siguen siendo la institución con mayor nivel de confianza entre la población.
Luis Cresencio Sandoval no hace política. Al igual que los últimos secretarios de la Defensa, genera fortalezas y condiciones para que los civiles hagan política y conduzcan al país.
A pesar de la visibilidad a la que están sujetos soldados y marinos, para ellos nada ha cambiado, es decir, se habla del poder que hoy tienen los militares por estar participando en proyectos que antes estaban en manos de civiles, lo que no se analiza es que al hacerlo no necesariamente incrementa el presupuesto para el gasto estrictamente militar. Ha aumentado para los proyectos encomendados, los cuales a pesar de las críticas están sujetos a la ley.
El general secretario obedece a su comandante supremo, al igual que sus antecesores. El Ejército, al igual que la armada y la fuerza aérea, son instituciones permanentes y eso lo sabe bien el general.
No hay complicidad, hay lealtad. Raymundo, eso es lo que le pasa al general.
Toque de silencio
Como en todo desarrollo organizacional, educativo, administrativo, logístico y operativo, en las fuerzas armadas hay mujeres y hombres que se distinguen de los demás.
El pasado miércoles falleció el general de Brigada D.E.M., Pedro Escalera Cobián. Nuestra solidaridad y fortaleza con su familia, amigos y hermanos de armas.
Durante sus 42 años de servicio cumplió con uno de los principales objetivos militares, es decir, ser ejemplo para quienes venían atrás de él.
¡Fibra valiente!
Juan Ibarrola C.
j.ibarrola@cadenademando.com
@elibarrola